Victoria Federica, junto a la Hermandad de Triana

Concluidas la Semana Santa y la Feria de Abril, Sevilla vuelve a volcarse con una de las expresiones más profundas de su religiosidad popular: el camino hacia El Rocío. Este miércoles, la Hermandad del Rocío de Triana ha emprendido su marcha hacia la aldea almonteña, en un peregrinar cargado de fervor, colorido y devoción que congrega no solo a miles de romeros anónimos, sino también a numerosos rostros conocidos de la vida pública.

Entre los fieles que forman parte de esta histórica corporación rociera se encuentran Francisco Rivera, Lourdes Montes, Raquel Bollo, Alba Silva, Sergio Rico o el dúo humorístico Los Morancos, todos ellos habituales del camino trianero. La comitiva espera llegar a la aldea durante el fin de semana, a tiempo para vivir la esperada salida de la Virgen del Rocío en la madrugada del domingo.

Una de las grandes novedades de esta edición ha sido la presencia, por primera vez, de Victoria Federica, quien ha querido vivir en primera persona esta experiencia de fe y tradición, pese a su origen madrileño. Su incorporación al cortejo de Triana ha generado una notable expectación, al protagonizar una escena muy comentada: a lomos de un caballo, y en medio de una multitud congregada en las calles del arrabal sevillano, la hija de la infanta Elena acaparó todas las miradas, saludando con una sonrisa contenida a los medios y a los numerosos curiosos que presenciaron su debut rociero.

Su presencia no pasó inadvertida tampoco por su estilismo, cuidadosamente elegido para la ocasión. Fiel a la etiqueta tradicional del camino, lució una falda de lunares rojos con volantes ribeteados en verde, blusa blanca calada de mangas abullonadas, mantoncillo a juego, flor roja en la cabeza y la medalla de la Hermandad al cuello, símbolo inequívoco de su integración plena en la devoción trianera. Durante el trayecto, pudo vérsela acariciando con delicadeza el lomo del caballo, gesto que contribuyó a calmar al animal ante la euforia del público congregado.

La escena resume a la perfección la mezcla de religiosidad, estética y arraigo que define a El Rocío, una peregrinación que, año tras año, sigue atrayendo tanto a veteranos romeros como a nuevos devotos decididos a experimentar el latido de Andalucía en su expresión más genuina.