¿Y si el problema lo tenemos dentro?

Desde Semana Santa hasta nuestros días actuales, ha pasado bastante tiempo, unos dos meses aproximadamente. En este tiempo me has visto una multitud de movimientos en las hermandades y cofradías, así como en las bandas, que están dando mucho que hablar al público cofrade y a su vez dejando mucho que desear en algunas decisiones.

Por ejemplo, elecciones a hermano mayor tumbadas, cabildos de hermanos con resultados positivos hacia una decisión y su posterior revuelo por no aceptarla, cambios de formaciones musicales en una gran cantidad de hermandades (siendo algo que en ningún año he visto en tal cantidad), hasta cierre de puertas de Iglesias a bandas en un pueblo de Sevilla.

Y todo esto me lleva a reflexionar, ¿estos problemas los teníamos antes? Quizá mucha gente responda de forma afirmativa, mientras otros crean que es algo fuera de lo normal en este año, pero sin duda para que llegue la cuaresma del 2024 aún queda bastante.

Bajo mi punto de vista, creo que el problema lo tenemos en casa, nosotros mismos, quienes miramos más por nuestro bienestar particular y personal, que por el bien de una corporación, que al fin y al cabo lo que haces dar culto a la representación de Nuestro Señor y la virgen María. ¿De verdad no parece cada vez más este mundillo partidos políticos? Al final, donde hay mucha gente hay confrontación de intereses, pero hay algo distinto que hay que tener muy en cuenta: la fe, la esperanza, nuestra creencia.

Si a una hermandad, grupo de fieles, banda o llamémoslo como queramos, llegamos exigiendo a título personal, será imposible llegar a buen puerto y todo acabará peor de lo que estaba.

Ya en un pleno verano 2023, esperemos que las aguas se calmen y dejemos trabajar a cada uno en lo que le toque, sino el lugar es otro.