¿Y si fotografiamos cuando todo esté acabado?

Cada vez más, se está imponiendo la moda de publicar en las redes sociales y dar difusión a través de los grupos de WhatsApp de los diferentes altares de cultos o cambios de vestimenta de los diferentes titulares de nuestras corporaciones. Me parece positivo que se dé a conocer el trabajo que se desarrolla por parte de las diferentes juntas de gobierno, más aún, cuando se tratan de cosas para mayor gloria de Dios, Nuestro Señor.

A todos nos gusta que se nos respete y valore el trabajo que se lleva a cabo y este, como en toda comunidad, no depende solo de una persona, sino que por el contrario, son varios los sectores que se ven implicados en el mismo. Por ello, los trabajos de los priostes, vocalías de enseres y patrimonio, camarería o vestidores culminan cuando se acaba el trabajo de todos en su conjunto, no cuando cada uno acaba su función.

¿Y por qué digo esto? ¡Muy fácil! Desde un tiempo a esta parte, vemos esas ansias, rapidez o la prisa por ser los primeros en enviar una determinada fotografía, vemos, como por las prisas de unos se pierde el esfuerzo de todos. ¿Acaso al vestidor le gustaría que se subieran fotografías con la Virgen sin terminar de vestir? Seguro que no… pues lo mismo pasas con el resto del trabajo de los vocales y priostes, pues puede ser que la Virgen o el Cristo estén terminados de vestir, pero que el altar de cultos no esté terminado ¿Por qué no se puede esperar a que todo esté terminado? Se debe de valorar el resultado final, no solo las acciones individuales, si no, mal asunto.

Suelto toda esta parrafada porque especialmente, en el mundo de los vestidores, veo que se tiende a publicar el culmen del trabajo del mismo, estando en muchas ocasiones las imágenes simplemente vestidas y el altar de cultos o capilla sin arreglar y este, desde luego no me parece justo y por ello repito ¿y si fotografiamos cuanto todo esté acabado?

Respetemos el trabajo de todos, nuestro trabajo culmina cuando culmina el trabajo de todos, dejémonos de egocentrismos, tomémonos una tila si no entran prisas y recreémoslos en la belleza cuando todo esté terminado.