7 curiosidades sobre Las Siete Palabras

A lo largo de su historia, las corporaciones han ido sufriendo una serie de cambios que hoy en día suelen resultar sorprendentes cuando se analizan. Algunos han podido ser descubiertos por historiadores y aficionados a la semana mayor pero otros aspectos, en cambio, no han podido ser desvelados. Ni siquiera responden al cómo y al cuándo, quedando en ocasiones olvidados. A la par, trascienden en ocasiones curiosidades, anécdotas, que vienen a descubrir un pasado que hoy en día sería impensable.

1.- Sagrado Corazón de Jesús

Las Siete Palabras es la primera corporación sevillana en tener como titular al Sagrado Corazón de Jesús. La inclusión de este titular hunde sus raíces a finales del siglo XVIII, concretamente en 1798. Llegó a gozar de tal esplendor que acompañaban a esta imagen cuatro representaciones de los doctores de la iglesia y que posteriormente pasaron a Puente Genil. Pueden verse en el paso de la hermandad de la Cena y son actualmente San Felipe, San Andrés, San Pedro y San Simón. Curiosamente, la regla de 1798 recoge que en Semana Santa debía de hacer estación de penitencia a la catedral la corporación con dos pasos, uno donde se representaba el misterio de las Siete Palabras y otro con el Sagrado Corazón de Jesús.

2.- El antiguo titular

Antes de que llegase a la hermandad el actual crucificado, que provenía de la extinguida iglesia del convento de San Francisco de Paula de Sevilla,  hasta 1881 fue titular una imagen que puede contemplarse hoy en la parroquia de San Pedro, en la localidad onubense de Cartaya.

3.- La túnica

En las reglas de 1595 se recoge cómo ha de ser la túnica de los nazarenos, lo que lleva a esta a considerarse como la más antigua de Sevilla. Sin embargo, no se recuperó hasta 1867, un año antes del estallido de la revolución de la Gloriosa, que provocaría la salida del convento de casa grande del Carmen de Las Siete Palabras y su posterior llegada a San Vicente. En cuanto a la túnica, se unificaría en 2009 para los tres pasos.

4.- El titular más desconocido

La hermandad del Miércoles Santo conserva una pequeña talla de San Miguel, de gran valor, que es titular de la corporación. Gracias a los legajos que se conservan, se conoce que en un cabildo celebrado el día 6 de septiembre de 1656 la hermandad de las Ánimas Benditas del Purgatorio acuerda la realización de la imagen de San Miguel. Esta terminaría de ser ejecutada por Pedro Roldán el 1 de abril de 1657, pagándose al escultor el último plazo de cuatrocientos reales. Fue restaurada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico en el año 2000.

5.- El gallinero

Nuestra Señora del Rosario llegó a salir en procesión sobre un paso que fue conocido popularmente como “el gallinero”, que fue utilizado hasta 1953. Este nombre le vino dad por los respiraderos de madera tallada que cubrían todo el contorno de las andas. Se presupone que los costaleros accedían a él a través de una puerta que estaría situada en alguno de los laterales o en la trasera. Llama la atención la escasa altura con respecto del suelo, lo que provoca varios interrogantes, como si los costaleros iban enseñando los pies o si estos debían de ser de una altura inferior a la actual para que no sobresaliesen en exceso. Hoy en día, este paso se encuentra en paradero desconocido.

6.- El palio de plata

Hasta cuatro palios han cobijado a la Virgen de la Cabeza. Quizá el más emblemático es el de plata, que vino a sustituir al anterior, estrenado a finales de la década de los cincuenta. Realizado por Villarreal, tanto bambalinas como techo estaban ejecutadas en plata, siendo ya una imagen que pertenece a la historia de las cofradías, desde que las bambalinas de terciopelo sustituyeran a las anteriores.

7.- De color verde

Actualmente, el manto con el que procesiona la Virgen de la Cabeza es de color granate. Sin embargo, tras su restauración por CYRTA, con Pablo Pérez y Pablo José Portillo al frente, se descubrió que en un principio, el que está considerado como el manto más antiguo de la Semana Santa hispalense, era de color verde. La hermandad decidió que el manto mantuviera su color actual.