Suspiros de incomprensión

Suspira un querubín pensando en cuánto le podría quedar a algunos altares que a todas luces resultan indignos hasta para portar sobre ellos incluso a algún político local que ahora ya no está contra las cofradías y que según él «nunca lo estuvo».

Suspiros alados por aquellos que antes mandaron y ya no mandan a los que no les gustan los que ahora están ni tampoco cualquiera de los que antes estuvieron pero que bien se las apañan para dar abrazos a todos.

Suspira el ángel porque sabe que los hombres hechos y derechos hace mucho que abandonaron el universo cofrade… con buen criterio.