Coronación de Espinas se ha convertido con el paso de los años en uno de los iconos musicales de la ciudad de Córdoba, en un auténtico referente a lo largo y ancho el universo cofrade, alcanzando altas cotas de calidad artística y el reconocimiento de propios y extraños por su buen hacer en cada una de sus interpretaciones. Una banda, la de la Hermandad de la Merced, que ha cuajado una Semana Santa de ensueño, tal y como vaticinaba nuestro compañero José Barea al inicio de la Cuaresma.
Ángel Guirao, uno de los responsables de la formación de San Antonio de Padua, valora de manera muy positiva la Semana Santa que ha vivido una de las formaciones musicales más importantes del actual panorama cofrade. No en vano califica como «espectacular el avance, el desarrollo y el cambio que ha experimentado la banda de un año para otro» lo que evidencia que «lejos de estancarse, la formación evoluciona» positivamente cada ejercicio. Guirao destaca que la banda «ha mejorado en cuanto a fuerza y a calidad interpretativa aspecto que se ha trabajado a conciencia a lo largo del todo el año» en la búsqueda de «darle otro sentido a las marchas huyendo siempre de tocar por tocar para provocar el sentimiento en el espectador».
En opinión de Ángel Guirao, «el momento álgido de la Semana Santa tuvo lugar con la interpretación del Ave María a la Virgen de la Merced», instante que tuvo lugar a la llegada de la Dolorosa mercedaria a su hogar el pasado Lunes Santo «tras la recogida de Jesús de la Coronación en el cocherón. A la llegada de su Madre los costaleros bajaron el paso en el interior del recinto parroquial, se hizo una levantá y se tocó para Ella el Ave María; un momento íntimo e indescriptible». Otros momentos de especial relevancia y belleza tuvieron lugar cuando el Señor Coronado de Espinas «accedió a la Catedral a la Puerta del Puente, cumpliendo un sueño el hecho de verle por fin allí después de que el año pasado la pertinaz lluvia lo frustrara. Escenas que no opinión de Guirao «compensan un año de trabajo».
Su participación con la Cofradía del Perdón es calificada por Ángel Guirao como «tremenda, espectacular, desde que empieza hasta que acaba». Como maravilloso fue «acompañar al paso del Rescatado por la Catedral, regalando imágenes imponentes para el espectador». Otro tanto sucedió acompañando a las Angustias que este año otorgaba «el privilegio de verla a la luz del día y deparó momentos inenarrables a lo largo de todo su recorrido». También ha querido poner en valor los contratos que la banda desarrolla en otras poblaciones como en Fernán Núñez, donde acompañaron a la Borriquita «con cuya cuadrilla han alcanzado una simbiosis perfecta» o en Écija, donde hacen lo propio con la Hermandad del Amor «con quienes la compenetración también alcanzado unos niveles inmejorables después de cinco años de relación» y con la Hermandad de la Soledad, el Sábado Santo «donde se multiplicaron las escenas para el recuerdo, con Écija volcada por completo con su Reina». En suma, una Semana Santa completa con la que Guirao se muestra «plenamente satisfecho ya que las críticas han sido muy positivas y han dejado el pabellón bien alto».
A pesar de la satisfacción Guirao hace un alegato por la «perseverancia y la humildad» al afirmar que «hay que seguir trabajando profundizando por el mismo camino, hay que seguir trabajando como siempre hacemos, de nuevo cada año con humildad y con mucho tesón porque si no no seríamos Coronación».























