César Ramírez presenta su nueva joya

Uno de los artistas más importantes de la pintura religiosa contemporánea es César Ramírez, un pintor que ocupa un indiscutible lugar de privilegio dentro del Olimpo de los más grandes del género, cuya incomparable capacidad creativa es capaz de plasmar sentimientos de un modo que solamente está al alcance de unos cuantos elegidos. El nuevo regalo en forma de obra de arte que César Ramírez ha querido legar al Universo Cofrade ha sido dado a conocer este sábado. Una obra en la que Ramírez plasma su visión personal e intransferible de la Virgen del Carmen en un cartel concebido para ilustrar las fiestas de La Isleta de Las Palmas de Gran Canaria.

César Ramirez que nació en Sevilla en agosto de 1970 para ser pintor, siempre tuvo claro, desde su más tierna infancia, que el dibujo era para él algo especial, pasión que heredó de su abuelo materno. Ingresó con apenas 10 años, en la ya extinta «Academia de Dibujo y Pintura de Luis Pajuelo y Luis Montes», aquella que se daba cita en la calle Antonia Díaz, donde preparó los exámenes de acceso a la Facultad de Bellas Artes y Arquitectura. Finalizó sus estudios en la «Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla», obteniendo la titulación de Arquitecto, doctorándose posteriormente en la especialidad de Rehabilitación. Su siguiente paso fue el ingreso en el reconocido «Taller de Restauración de Manuel Antonio Ruiz-Berdejo y Antonio Díaz Arnido», donde su pasión por la pintura se realza, centrándose en realizar retratos, pintura cofrade y paisajes urbanos.

El cartel de las fiestas de la Virgen del Carmen es un óleo sobre tabla en bastidor ancho con unas medidas de 120x86cms y como es habitual en su protocolo de trabajo para estos cuadros, estudia mucho la composición geométrica pero sobre todo la compositiva. En este caso la composición geométrica es sencilla, con la Virgen y el Niño presidiendo como no podía ser de otra manera. El ancho de la saya de la Virgen conforma la división en tres franjas verticales iguales en la parte superior del cuadro para recoger el cromatismo de la bandera de Canarias en blanco, azul y amarillo. Este último, se funde con la bandera española y que viene a caer sobre la franja inferior de azul marino que recoge una representación de parte de la procesión marítima con los costaleros llevando a hombros a la Virgen cuando está en la cubierta de un barco de la Armada mientras se le rinden honores, para reforzar esta vinculación, en el escapulario del niño Jesús aparece el escudo de la Armada Española que preside.

En el extremo opuesto de esa franja azul, tenemos la representación del inicio de la procesión terrestre, con el monaguillo llevando la Cruz Parroquial y detrás el Simpecado enmarcado entre las luces de las ruletas de fuego y banderolas típicas de las calles de La Isleta con las banderas de Canarias, colores carmelitas y de España. A ambos lados de la Virgen aparecen, por un lado el manto con el que sale en la procesión terrestre y por otro lado el brocado que se utiliza en la procesión marítima puesto que esta dualidad en ambas facetas marítima y terrestre, constituyen el eje nuclear de las Fiestas.