Las Angustias confirma el besamanos extraordinario que celebra cada cinco años

Tal y como avanzamos en Gente de Paz a principios de septiembre, la hermandad de las Angustias celebrará el XXX aniversario de su coronación canónica con una besamanos extraordinario que tendrá lugar el próximo 14 de octubre en la Iglesia de San Agustín, propiciando una escena que no se repetía desde hace marzo de 2014, tras el traslado del grupo escultórico que conforma junto con el cristo que la Virgen porta en su regazo desde la Real Iglesia de San Pablo hasta su hogar actual de a Iglesia de San Agustín.

Una noticia que no obedece precisamente a ninguna genial investigación periodística, ya que se repite cada cinco años desde aquél inolvidable 1987, año en el que la impactante dolorosa que tallase el insigne imaginero cordobés, Juan de Mesa y Velasco, fuese coronada por Córdoba, en reconocimiento por la devoción incalculable que el pueblo de Córdoba profesa a una de las joyas indiscutibles que atesora la Córdoba Cofrade. La cita, que tendrá su continuación con una solemne eucaristía que se celebrará al día siguiente a las 11:30, se celebrará en horario de 10 a 14 horas y de 17 a 21, para culminar con un concierto a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas y la Asociación Cultural Caliope.

La Virgen de las Angustias fue coronada Canónicamente el día 11 de octubre de 1987, en una jornada en la que la Real Iglesia de San Pablo. se convirtió en un hervidero de fe. Una jornada inolvidable que fue narrado de este modo por José Luis Sánchez Garrido, archivero de la cofradía: «Monseñor Infantes Florido pronunció una bella homilía sobre el simbolismo de la Coronación Canónica de una imagen. «Estamos coronando -dijo el Obispo- no sólo a una imagen, sino a toda la devoción mariana de Córdoba». El Hermano Mayor de la Cofradía, procedió a dar lectura al decreto del Obispo de Córdoba, otorgando el honor de la Coronación Canónica a la sagrada imagen de Ntra. Sra. de las Angustias, y el Superior de la Comunidad de Padres Claretianos, leyó una bendición especial enviada por S.S. el Papa Juan Pablo II, con motivo de dicha Coronación.

Emocionante en grado sumo resultó el momento en que el Sr. Obispo, una vez bendecida la corona, que sostenían los Padrinos de la ceremonia, subió hasta la imagen de Ntra. Sra. de las Angustias y procedió a colocársela. En dicho momento estalló en el público una ovación unánime y prolongada mientras se oían vivas a la Virgen de las Angustias. También en el mismo momento, se produjo en la ciudad un repique general de campanas, iniciado por las de la Santa Iglesia Catedral. Fue brillantísima la parte musical de la Misa, en la que intervinieron la Orquesta Municipal «Ciudad de Córdoba», la Coral de la cátedra «Ramón Medina» y la de «Ntra. Sra. de la Fuensanta «, bajo la dirección del maestro D. Luis Bedmar Encinas. Actuaron como solistas la soprano Rafi Sánchez y el barítono Francisco Madueño. Se interpretaron composiciones musicales de Pergolessi, Bedmar, Peris, Báez, Bach y Haendel. Durante el Ofertorio, Rafi Sánchez, cantó la «Plegaria a Ntra. Sra. de las Angustias» de la que es autor el profesor D. Enrique Báez Centella con letra de D. Manuel Revuelto Nieto. 

Aproximadamente a las doce y media de la mañana, una vez terminados los actos de la Coronación, se inició la procesión que llevaría a la Virgen de las Angustias por las calles de Córdoba a hombros de sus cofrades-costaleros dirigidos por el Capataz D. Patricio Moreno Moreno. Abrían marcha a la comitiva los batidores a caballo de la Policía Municipal, seguidos de la Cruz conventual y ciriales portados por jóvenes cofrades, revestidos con dalmáticas rojas galoneadas de oro. Dos cofrades más, con dalmáticas y ciriales precedían al paso de Ntra. Sra. tras la bandera de la Hermandad. Las dalmáticas fueron cedidas por la Hermandad del Santo Sepulcro y los ciriales por la del Santísimo Cristo de la Misericordia. Tras el paso de la Virgen iba un palio de respeto portado por cofrades, cedido para esta ocasión por la Hdad. del Stmo. Cristo del Remedio de Animas.

Más que una procesión, fue una manifestación entusiasta del fervor popular hacia Ntra. Sra. de las Angustias. Los cofrades no portaban cera, ni los directivos, vara; tan sólo la medalla de la Hermandad como distintivo. Salió la comitiva por la puerta del templo recayente a la calle de San Pablo, para seguir por la de Alfonso XIII para detenerse a sus llegada a la Plaza de Osio, donde están enclavados los Conventos de las Hermanas de la Cruz y de San Rafael, (Madres Capuchinas). Al pasar la Virgen por el primero, fue vuelta hacia las religiosas que se encontraban en el portal del mismo y que entonaron unos motetes en honor de Ntra. Sra. El momento resultó emocionante como lo fue también la posterior entrada en el Convento de las Madres Capuchinas, considerada la poca altura de la puerta y cuya iglesia se encontraba totalmente ocupada por el público. Una vez dentro, las monjas le ofrecieron un ramo de flores y llenas de emoción le cantaron una Salve.

Se reanudó la comitiva por la calle Alfonso XIII a la Plaza de los Bañuelos y considerando que el tiempo amenazaba lluvia, la Junta de Gobierno determinó no dar la vuelta a las Tendillas como estaba previsto, y por Diego León seguir a Claudio Marcelo, Capitulares y San Pablo a Santa Marta. La entrada en el patio del Monasterio fue magistralmente realizada por el Capataz D. Patricio Moreno y costaleros, ejecutando limpiamente un «giro» y una «media altura» extraordinariamente difíciles. En dicho patio ya había gran cantidad de público junto a las Religiosas jerónimas y la Junta de gobierno de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y Ntra. Sra. de las Lágrimas en su Desamparo, cuyas imágenes se encuentras de un modo provisional en dicho Monasterio por estar en obras la iglesia de San Pedro donde tienen su sede canónica.

Las religiosas recibieron a Ntra. Sra. de las Angustias con visibles muestras de emoción, júbilo y fervor. Entonaron una Salve y después unos motetes en honor de la Virgen, que finalmente, volvió por el mismo camino que a la ida a su iglesia de San Pablo donde penetró entre vítores y aplausos mientras la Banda de Música del Centro Cultural Calíope interpretaba el Himno Nacional. Faltaban pocos minutos para las tres de la tarde y felizmente no sólo no llovió, sino que el cielo había quedado totalmente despejado.

Tanto a la salida como a la entrada de las imágenes en el templo, el P. Segundo Gutiérrez C.M.F. pronunció unas sentidas palabras que calaron muy hondo en la sensibilidad de los cofrades y devotos que contribuyeron a que el comportamiento de todos fuera auténticamente ejemplar y que la procesión se desarrollara dentro de un ambiente de devoción y fe popular, de respeto y de admiración hacia Ntra. Sra. de las Angustias. Gran número de personas presenciaron el paso de la comitiva por las calles del itinerario y muchos balcones ostentaron colgaduras y mantones de Manila».