José Luis Cerezo: «Ha sido un día inolvidable»

«Ha sido un día inolvidable». Así de explícito se ha mostrado el hermano mayor de la hermandad de la Expiración, José Luis Cerezo al evaluar la histórica jornada que ha protagonizado la hermandad que preside. Un jornada cuyo éxito ha sido posible merced a una multiplicidad de factores entre los cuales, el máximo responsable de la corporación de San Pablo ha querido poner el acento en el equipo humano, subrayando que «esto es gracias a un conjunto, un cortejo, una cuadrilla, una junta, todos unidos hemos conseguido un gran día». Todo ello además de la nota de agradecimiento que la hermandad ha efectuado a través de sus medios oficiales de comunicación: «La Junta de Gobierno, quisiéramos dar las gracias a todos los hermanos que nos ha acompañado en el traslado, por el esfuerzo realizado en unas condiciones climatológicas nada fáciles. Por su saber estar y compostura en la calle».

Cerezo ha puesto en valor la puesta en escena de la cofradía, desde la cruz de guía hasta el último costalero que ha participado en esta cita imborrable. Un cortejo impecable que demuestra siempre su sobriedad que ha estado conformado por un nutrido número de hermanos. En este sentido, el hermano mayor ha enfatizado que durante el periodo de reparto de papeletas de sitio, han sido muchos los hermanos que se acercaban a la casa hermandad para solicitar su participación en el traslado y que incluso ha habido un considerable número de cofrades que, pese a haber sacado su papeleta, finalmente no han podido asistir a causa de alguna que otra convalecencia e incluso por la incertidumbre que se ha cernido sobre el desarrollo del traslado en los últimos días.

Precisamente esta incertidumbre, que ha permanecido incluso durante la presencia del cortejo en la calle, ha sido el único elemento que ha causado desazón en Cerezo. «He estado sufriendo mirando al cielo», ha comentado con cierta chanza a toro pasado, aunque la procesión haya ido por dentro en determinadas partes del recorrido. En este sentido, el hermano mayor ha precisado que a última hora de la pasada noche, los datos ya apuntaban a que hasta la llegada a la catedral «la cosa se podría desarrollar con cierta tranquilidad». a duda estaba a la vuelta. «Si hubiera llovido, con la especial idiosincrasia de la hermandad, hubiera generado críticas». La mayor preocupación de Cerezo estaba en el tramo que separa la Catedral y la Plaza de la Compañía. «Hubiera sido un problema que hubiese caído agua metidos en la encrucijada de la Judería». 

No obstante ha puntualizado que disponían de cierta tranquilidad en la medida en que las nubes se alternaban con claros y rayos de sol, lo que hacía presagiar que de car alguna precipitación no sería un chaparrón fuerte. Además ha querido agradecer el gesto encomiable del hermanos mayor de la hermandad del Sepulcro Enrique Pastor, quién se puso en contacto con Cerezo para advertirle de que la Compañía estaba preparada para albergar en su seno al paso de misterio de la Expiración en caso de que hubiera sido necesario. A resultas de este ofrecimiento, la hermandad emitirá un agradecimiento público a la corporación del Salvador y Santo Domingo de Silos. «Es cierto que cayeron tres gotas precisamente en la Compañía, pero sólo fue eso. Además desde ahí, San Pablo está a tiro de piedra».

Otro de los puntos en los que Cerezo ha querido incidir es en el buen hacer de la cuadrilla costalera y el magnífico trabajo desarrollado por el capataz Ángel Carrero, que ha mostrado una evolución espectacular, que ha terminado de explotar en los dos últimos años. «No es fácil lograr lo que está haciendo con un paso que va acompañado por música de capilla, partiendo prácticamente de cero como él lo hizo», añadiendo que «es una labor impresionante, incluso considerando que muchos de los miembros de la cuadrilla se han hecho hermanos».

En definitiva, satisfacción con mayúsculas las sensaciones manifestadas por José Luis Cerezo que, después de una semana muy intensa y hasta cierto punto dura, ha constatado como todo ha concluido con un éxito incuestionable.