La cofradía más antigua de España

Cada noche de Martes Santo, alrededor de las once menos cuarto de la noche, las puertas de la parroquia mozárabe de las Santas Justa y Rufina se abren para dar paso al comienzo de una procesión cuya cofradía es la más antigua de las que hoy en día existen en España.

La cofradía surgió concretamente en el año 1085 con la finalidad de dar sepultura a los muertos que habían perecido durante la toma de la ciudad. De la primera imagen que se sacó en procesión apenas se conocen datos, mientras que la actual es una talla románica de Cristo, bajo la advocación del Cristo de la Misericordia y Soledad de los Pobres, que los estudiosos sitúan a finales del siglo XIII o comienzos del XIV.

Tras la toma de Toledo, el rey Alfonso VI se reunió con el gobernador general, que por entonces era Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador además de con los capitanes Antonio Téllez y Suero Gómez, para ver de qué modo podían dar sepultura a los habitantes de la ciudad que habían muerto durante el asalto de la que posteriormente sería capital del reino de España. La cofradía tomó entonces el nombre de la Santa Caridad.

Sin embargo, no solamente dieron sepultura a quienes habían muerto durante aquella batalla en las calles sino que también recogieron los cadáveres que el Tajo devolvía a las orillas así como a los ajusticiados. El lugar escogido para darles enterramiento se recuerda hoy porque en el Paseo del Carmen hay una placa que recuerda este hecho, en un lugar que llegó a recibir el nombre del Pradito de la Caridad.

Además, hoy en día, trabajan la pastoral penitenciaria, prestando apoyo en distintas cárceles a los presos. Aunque se ha evolucionado bastante desde entonces, la hermandad sigue manteniendo su recorrido hacia aquel pradito cada noche de Martes Santo, rezando por los que allí fueron sepultados.

El incendio

En 1525, la cofradía pierde prácticamente la totalidad de su patrimonio, como hábitos, documentos y enseres. Por lo tanto, la mayoría de lo que se conserva es posterior a esa época, como el libro más antiguo que se conserva, que data de mediados del siglo XVI. Es el que se utiliza cuando alguien quiere hacerse hermano de la cofradía, posando la mano izquierda sobre este ejemplar, mientras que la derecha descansa sobre un ejemplar de la Biblia.

Con la llegada de las desamortizaciones, parte de este archivo llegó hasta la Diputación Provincial, mientras que el resto se encuentra en la sede de la cofradía, ubicada justo en la planta superior de su sede canónica, donde conservan un pequeño crucificado, el Cristo de las Indulgencias, que apareció hace unos años tras un montón de velas y que creían perdido. Ahora se encuentran a la espera de poder digitalizar todos los fondos, para que puedan ser accesibles a través de internet, dada la importancia que tiene, no solamente al ser la cofradía más antigua de España sino un fiel reflejo de cómo surgieron estas congregaciones y su posterior desarrollo a lo largo de los siglos.