«Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer…»

En este primer Domingo de Octubre, y en la festividad de Ntra. Sra. del Rosario, vivimos el XXVII Domingo del tiempo ordinario, traemos a nuestro rincón de Gente de Paz un nuevo Evangelium Solis.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba:

–¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?

Él les replicó:

–¿Qué os ha mandado Moisés?

Contestaron:

–Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio.

Jesús les dijo:

–Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo:

–Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Le presentaron unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

–Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Marcos en el Evangelio de hoy nos muestra una discusión, sobre el divorcio. La interpretación del divorcio en el Antiguo Testamento, era lo que tenía divididas a las dos partes del población de aquella época.  Para unos cualquier cosa podía ser justificación para repudiar, para otros la cuestión debería ser más pensada. Finalmente siempre vencía alguien en la situación, y siempre era el fuerte, el poderoso, el hombre, el que hacía e interpretaba las leyes.

Pero Jesús, sobre el divorcio recurre a la ley para poner en evidencia a quienes inventan y justifican las leyes desde sus intereses.  Jesús se apoya en el relato del Génesis de la primera lectura de hoy. Como indica, Dios no ha creado al hombre y a la mujer para otra cosa que para la felicidad. ¿Cómo, pues, justificar el desamor? ¿Por la Ley misma? ¿En nombre de Dios? ¡Eso no puede ser!

Por eso, hoy todas las leyes y tradiciones que apoyan romper el amor, responden a los intereses humanos, a la dureza del corazón; Jesús sobre este asunto habla de manera radical, pero precisamente para defender al ser inferior, en este caso a la mujer, que no tenía posibilidad de repudio, ni de separación o divorcio. Como la mujer encontrada en adulterio que no tiene más defensa que el mismo Jesús . En este evangelio, Jesús hace un autentico alegato del amor matrimonial partiendo de la creación, que todos hemos estropeado con nuestros intereses, división de clases y de sexo. Y es que motivo de la felicidad y del amor es el mismo Creador, como intenta decirnos Jesús.