Atrás queda la atípica Semana Santa 2020, afectada por el COVID-19, en la cual hemos demostrado ser más hermanos todavía, colaborando en la medida de lo posible. Nos hemos perdido muchos momentos, los cuales volverán si el Señor quiere, en el próximo año. Muchos estrenos, novedades y composiciones musicales.
El Cautivo de Santa Genoveva no pudo caminar con el apoyo de su barrio con su marcha «Nunca camina solo», el Carmen Doloroso no pudo caminar con el, sin duda, el mejor no-estreno de Virgen de los Reyes, «A Jesús por María», o el Señor de la Salud, que no pudo dedicar la chicotá a los Guerreros de la Salud que luchan día a día. Si cambiamos de provincia, en Córdoba, el Señor de la Sagrada Cena no pudo caminar a los sones de su nueva marcha «Al Señor de la Fe», y así, un sinfín de momentos los cuales no se han podido vivir.
Pero si algo ha demostrado el mundo cofrade, es el saber estar, el saber aguantar, el tener sentido común. Las hermandades, cofradías, grupos parroquiales y bandas, han sabido mantener el tipo ante estas adversidades y, para nada, la Semana Santa de 2020 ha sido menos intensa que las de otros años.
Músicos unidos en vídeos, redes sociales más activas y ricas que nunca, donaciones a hospitales, y un largo etcétera de actos que han tenido lugar. Y es que, para quien todavía dude, el mundo de las cofradías y de los cristianos, va más allá de sacar los pasos a la calle. Todos hermanos ante el mismo dolor.
Restemos días para una nueva Cuaresma.





