Hace medio siglo, el Hijo de Dios llegó a Nervión para calmar la Sed de todo un barrio cuyo corazón late desde entonces al compás imperecedero de su infinita majestad. Con tal motivo el Santísimo Cristo ha estado expuesto a la veneración de los fieles y devotos que ha culminado con un Te Deum en acción de gracias por el medio siglo de presencia inabarcable. Una efeméride muy especial para la Hermandad de Nervión y que se ha celebrado con solemnidad y observando las normas de seguridad y distanciamiento social vigentes. Allí ha estado nuestro compañero Benito Álvarez para dejar testimonio gráfico de una jornada para el recuerdo.
El 6 de septiembre de 1970, el Cardenal José María Bueno Monreal bendijo la imagen del Santísimo Cristo de la Sed, el imponente crucificado que el inolvidable inaginero Luis Álvarez Duarte terminase meses antes en su taller de la calle Aguiar Nº3. Ocurrió el 26 de julio y aquel día, le colocó los clavos en la cruz arbórea que realizó el tallista Antonio Martín, realizándose esta operación en la Casa del Doctor Cobos en la Plaza del Museo, por no caber en el Estudio. De madrugada, fue trasladado a la Parroquia de la Concepción, quedando expuesto.
El día de su bendición actuaron como padrinos los hermanos de San Juan de Dios y concelebraron con el Sr. Cardenal, D. Manuel Calero Gutiérrez, párroco y fundador de nuestra hermandad; D. Francisco Pérez Camargo, coadjutor de la parroquia; y los párrocos de la Candelaria y de la Milagrosa. Fueron especialmente invitados a la bendición, las Hermandades del Museo, Consolación de Utrera, Servitas, Corazón de Jesús y Sacramental de la Parroquia. Desde entonces el Hijo de Dios se ha convertido en seña de identidad de todo el barrio que bebe del venero inagotable de la fe que germina perenne de su inmenso sacrificio.













