Las analogías con los anuncios de televisión sirven, aveces, para establecer una comparativa curiosa con las cofradías.
Y si ayer hablábamos de la lejía que venía del futuro (como los cofrades), hoy podríamos tener presente a José Coronado y el anuncio de una conocida marca de telefonía.
“Las cosas han cambiado” y no solo en la tele. Hasta que la Hermandad del Huerto decidió procesionar (recuperar) a la Virgen del Amparo, el cierre de temporada de las salidas era lo que ahora se catalogaría de prematuro.
Con esa salida en el calendario, el colofón al año natural cofrade llegaba en noviembre, pero en estos últimos años ha ido estirándose el chicle de ese margen con extraordinarias.
Este magno 2025 no será una excepción y, aunque por esa misma regla de tres no deberíamos llamarla así, habrá extraordinaria para poner el broche, la de la Virgen de las Tristezas.
Una extraordinaria ya no sorprende, aunque si viene de la Hermandad de Ánimas un poco sí. Tal vez, en ese primer impacto, pues no es menos cierto que vivimos a procesión (como mínimo una) por fin de semana.
En un año en el que magnas y misiones han poblado el otoño de procesiones casi nada sorprende e, incluso, si mañana se anunciara que el cierre de temporada será el día de Navidad con la salida de cualquier imagen, sea por el motivo que sea, seguramente lo asumiríamos con la naturalidad del exceso que habitamos.





