A contracorriente | El momento Buen Suceso

La Magna de Córdoba de 2025 se vio salpicada por puntos negros, demasiado oscuros, en el primer fascículo de la misma, pero ya hablamos de ello y probablemente se volverá hacer.

Sin embargo, en su última entrega (la de este pasado sábado) como en todo acto de hermandades, por mal que se organice, las cofradías superan el escollo y dejan momentos para el recuerdo.

Como decíamos, el sábado hubo bastantes y algunos de ellos relacionados con la Hermandad del Buen Suceso, que ha dejado varios apuntes a tener en cuenta.

Uno de ellos está en el paso de misterio que, tras haber encontrado después de muchos intentos la disposición adecuada de las imágenes, también halló un paso que, cuando esté concluido, va a ser uno de los mejores de la capital.

Salido del taller Miguel Ortiz y Manuel Jurado, el diseño -obra de Ortiz- ya aventuraba un paso adelante, tanto del artista como de la cofradía. Y, conforme se va avanzando -a ritmo lento, pero avanzando-, no quedan dudas de que la obra es importante, significada.

También lo es el andar de su cuadrilla de costaleros, que con Raúl Casares al frente ha encontrado una estabilidad necesaria y un estilo que bebe de los Villanueva y que va al misterio como anillo al dedo.

Y la conjunción de esos momentos quedó patente este sábado en la vuelta de una Magna, que admiró al misterio del Buen Suceso y que deja la puerta abierta a que, una vez terminado, la hermandad se centre en el palio de la Virgen de la Caridad.