A contracorriente | Fuertes con los que se dejan

fuertes

En la sociedad del “lo quiero para ya”, de la inmediatez de las redes sociales, de la supuesta libertad en el acceso a la información, suelen verse recuerdos del futuro que nos aguarda y que es presente y fósil descascarillado del pasado.

El FlashForward es un recurso que se observa, cada dos por tres, en las relaciones entre la jerarquía eclesial y las cofradías. En algunas ocasiones, el asunto trasciende a la esfera de los público por su gravedad; en otras, es simplemente el goteo cotidiano del fuerte contra el débil, que no es lo suficiente serio, pero que hace mella igualmente.

Cualquiera que haya ido a misa solo un par de veces puede que lo haya visto y no por tener atino. Se trata de la típica bronca desde el ambón, en cualquier homilía, a los que van al oficio religioso. Esto es, atizar en el culo de otro al que no va al templo, o directamente a los correligionarios por cualquier motivo, más o menos trivial.

Y, como decíamos, con las cofradías es muy evidente, en decisiones difícilmente explicables, como negar un recorrido de vía crucis a la Macarena, o como que las hermandades rocieras de la Diócesis no puedan trasladar sus simpecados al rosario extraordinario convocado por la Hermandad Matriz de Almonte del próximo 26 de abril.

Decidirse por una respuesta contundente no suele ser la opción, y podría. Pues las cofradías no son las débiles, de hecho, a nivel cuantitativo tienen más hermanos que los devotos que, sin pertenecer a la nómina de una hermandad se sientan en los bancos de cualquier iglesia. Así, si algún día se decide -a lo Trump- cambiar el orden de esa relación, el resultado puede ser de lo más inesperado.