“La banda está en un momento de cambio. En junio de este año, va a hacer 29 años continuados. Creo que se merece más que un respeto por parte de la Cordoba cofrade. Respeto que no siempre se tiene, no solo a las bandas, sino a muchísimas otras entidades”.
En estos términos se manifestaba el hermano mayor de La Merced, Pablo Jiménez, en una entrevista concedida a este medio el pasado mes de febrero. En ese momento, ya eran varios los meses en que el nombre de la banda de cornetas y tambores de la Coronación de Espinas de Córdoba sonaba en algunos mentideros.
Y lo hizo por su posible salida, para la Semana Santa de 2025, de algunas hermandades. No fue así, pero el adiós ha llegado, tanto tras Clemencia como tras Rescatado, con el verano. Una salida que cuesta comprender en buena medida, pues como decía el hermano mayor la banda está en un momento de cambio y los primeros frutos, subida de nivel incluida, comenzaron a verse, precisamente, la pasada Semana Santa.
Partiendo de que las cofradías y sus juntas de gobierno son soberanas y, en consecuencia, este tipo de decisiones son legítimas; no es menos llamativa la decisión de romper con una formación cuando esta da síntomas evidentes de mejoría. Y ahí es donde florecen el criterio, la moda y el velo fino de la tendencia creada.
Le pasa a bandas, capataces y vestidores: te ponen la etiqueta y lo demás no importa. Lo que implica que, si como en el caso de Coronación ha habido una notoria mejoría, no es apreciada. Como tampoco lo es, como señalaba en otra entrevista a Gente de Paz el director de Rosario de Cádiz, que las bandas tienen momentos peores y mejores y, llegadas a un determinado nivel nunca van a sonar mal.
Aun con todo, el momento de necesidad en el que acaba de entrar la formación cordobesa puede ser una oportunidad para alejarse del foco, seguir trabajando en ese estilo en el que ya han comenzado a adentrarse y volver con más fuerza. Con una historia que camina hacia las tres décadas, solo el trabajo y el convencimiento devolverá a los músicos del Zumbacón al lugar que no debieron perder.





