A contracorriente | Hola año que será igual

año cofradías

Y con esa Nada nos despedimos de un año para entrar en otro que no se antoja mejor, sino que de forma exponencial -como el avance tecnológico- nos llevará a rehuir del fondo, de lo que dio sentido a todo esto.

Nadie pensará en la Contrarreforma como respuesta a la Reforma Protestante, ni aunque sea para ponerse de parte de Lutero. Como tampoco casi nadie se detendrá a leer a uno de esos llamados teólogos de frontera y, si no se lo ponen en plataformas o TV, ninguno escuchará -aunque sea un par de minutos- a alguna mente clara, que alguna queda.

Seguiremos en nuestros problemas, que no son pocos y hay que atender. Y nos entretendremos en escuchar a tal y cual banda, para hacerle un traje o elevarla a los altares posmodernos. 

Nuestro circo será el de analizar a cada capataz, si está en decadencia, si sus palios se mueven así o asado, sin que nadie alce la voz para cuestionar las actitudes de algunos. Y no lo harán porque todos estamos sacados de la misma raíz.

2026 será igual o más excesivo y quienes intenten poner limitaciones mirarán hacia otro lado cuando de los suyos se trate y se inventen, por ejemplo, misiones y procesiones más que cuestionables.

Es la falsa dicotomía, o seguimos o paramos. Pero no es eso, solo hay que pararse a pensar, leer, cuestionarse los hechos y, tras ese proceso “tedioso”, adquirir un criterio propio que no tiene porqué ser el de la mayoría. Y, salvo milagro o intervención divina (que pueden no ser lo mismo), seguiremos igual o peor.