La vida son etapas y, en contadas ocasiones, ciclos que vuelven a reeditarse, como le ha pasado al capataz de La Macarena.
Y es que, cuando quizá no todo el mundo lo esperaba, Santiago ha regresado al mando de las cuadrillas de la hermandad de la Madrugada. Lo ha hecho de la mano de una nueva junta que, tal vez, tampoco era la que se esperaba que ganase antes de la recordada intervención a la Virgen el pasado verano, aunque ya partía antes como favorita.
A partir de ahí se retiró uno de los candidatos y todo saltó por los aires.
Antes de esos precedentes era difícil pensar que el capataz retomase el mando del martillo de la Esperanza. Y, mucho antes, también se le vio en televisión con un discurso moderado, conciliador.
Ese talante puede que no haya sido suficiente para salvar a un buen número de costaleros para no ser renovados en su cargo. Ese es el eufemismo, el resquicio normativo elegido para que salgan de la cuadrilla. Pero también hay que recordar que el capataz es el que manda, el que decide y debe confiar en sus costaleros para que todo llegue a buen puerto. Y que, en consecuencia, su decisión es totalmente legítima.
Y, siéndolo, la contradicción queda expuesta y analizada en la nueva entrega de Cofrades 24/7.





