“Antoñete decía que para ser torero hay que estar bien colocado, pues para ser capataz y estar delante de un paso hay que estar bien colocado.Si estás bien colocado te sobran quinientos”.
La reflexión viene a cuento, cuando en la actualidad delante de un paso -en ocasiones- es difícil distinguir quién es el capataz. Y la hizo Salvador Giménez, durante la entrega semanal de Cofrades 24/7, en el mano a mano que mantuvo con Lolo Gómez.
Fue uno de esos momentos en que la realidad es analizada sin cortapisas, con los ejemplos de los capataces antiguos, los mismos que apenas llevaban contraguías y, como cuestionaba Giménez, “para qué quiero un tío en cada zanco, que parece un maniguetero?”
La realidad es tozuda, pero cuando se le quitan los filtros, en no pocas ocasiones, lo que sucede se torna en un ejercicio de surrealismo, en el que “el costalero, si está pendiente, te escucha” si le das una orden y, para eso, no hacen falta seis trajes negros alrededor del paso.
Parece una mera cuestión de lógica, de colocación del capataz en este caso, pero no siempre resulta tan clara. De hecho, el número de trajes alrededor de los pasos va en aumento. La legión de auxiliares no deja de crecer.





