A contracorriente | Recorrer el mismo camino

Señor camino

Hay a quien le ocurre viendo una procesión en la calle, a quien le sucede en la capilla en soledad ante la imagen y a quien se da cuenta, con mucho andado, que se ha equivocado de camino.

En ese último caso me encontré hace un tiempo cuando, después de casi diez años, me apercibí de que aquella senda solo me había llevado a convertirme en algo o alguien que no quería ser.

Quien no tiene cabeza tiene que tener pies, me dijeron muchas veces. Así que, con las piernas cansadas -casi exhaustas-, me paré, me di la vuelta y eché a correr.

Quise volver a aquello que, creí era el principio, pero el verdadero comienzo estaba mucho más atrás y, cuando detuve el frenesí de mis pasos, me vi en el tiempo que no era el de la infancia, sino en el que las cofradías me hicieron realmente feliz, me hicieron sentir vivo.

Quien apaga el espíritu se convierte en una caricatura de sí mismo, que da risa a los demás, pero que para el que la padece no tiene nada de gracioso. Sobre todo, en el momento que se da cuenta de lo que ha hecho consigo mismo.

Buscar culpables es, en ese momento, lo sencillo. Parar, girar y volver sin nada en los bolsillos es temerario. Y en ese segundo supuesto me siento como pez en el agua, como El Salmón de Calamaro.

Algunas noches la tarareo, entre coplas diversas y muy variadas, e intento comprender por qué me ha llevado a recorrer el mismo camino y quiero suponer que esa lección de vida es, parte cura de humildad, parte aprendizaje.

Yo no tengo un segundo corazón como Lolo, no hago pequeños milagros como Antonio cuando trasplanta, ni puedo recuperar los años que perdí con Álvaro. No puedo hacer nada de eso, solo recorrer el camino una vez más y, esta vez sí, disfrutar de la segunda oportunidad que me han dado. 

De eso va este Cofrades 24/7 y, les guste o no, indiferentes no se van a quedar.

Así llega Cofrades 24/7