A juicio por robarle otra vez a la Macarena

El devenir de los acontecimientos cotidianos permiten afirmar, sin ningún género de duda, que la sabiduría es una de las señas de identidad del riquísimo acervo de dichos populares. Dos de estos dichos, «el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra» y «la realidad supera a la ficción», son de perfecta aplicación para los hechos desvelados por Diario de Sevilla que afectan a la Hermandad de la Macarena. 

Según desvela el rotativo, el juzgado de instrucción número 8 de la Audiencia de Sevilla ha dictado auto de procedimiento contra un individuo que el pasado mes de febrero robó una jarra de plata del paso de palio de la Virgen de la Esperanza, tal y como dejaron constancia las cámaras de seguridad de la Basílica hispalense. Al parecer, el sujeto arrancó la pieza, la escondió en una bolsa, y con ella abandonó el recinto sagrado. Posteriormente acudió a un anticuario de la calle Feria para venderla, quien declinó el ofrecimiento al sospechar de su procedencia. En vista de la negativa el sujeto acudió a otro anticuario que fingió interés en ella pero que, en realidad, avisó a la policía para poner en su conocimiento lo sucedido. 

Se da la llamativa circunstancia de que este sujeto ya perpetró el mismo hecho hace años, concretamente en 2014, fecha en que sustrajo exactamente la misma jarra, si bien en esta ocasión la arrancó de la parte baja del camarín de la Virgen, lo que introduce un curioso valor añadido a la noticia que bien podría ser analizado desde otros ámbitos, toda vez que llama poderosamente la atención la fijación del presunto ladrón exactamente en la misma pieza o la casualidad cósmica concurrente.

Como entonces, el investigado ha alegado como atenuante su drogadicción. Sea como fuere, es un conocido sujeto que ha sido procesado en diversas ocasiones por delitos de hurto de objetos de índole artístico y patrimonial. El procedimiento por el que está investigado conlleva una pena de entre 1 y 3 años de cárcel, caso de llegar a juicio y ser condenado. Conviene subrayar que la pieza robada con anterioridad tuvo que ser restaurada, algo que probablemente tendrá que ocurrir nuevamente.