A paso mudá | ¿Formación o profesionalidad?

entrevista veto

Actualmente la línea del periodismo creo que va por buen camino abriéndose a nuevos medios. No obstante, las campañitas siguen en pie, y de forma muy notoria. Los colores se ven en las opiniones, cosa que no es mala. Lo malo es no aceptar las críticas cuando las cosas no se hacen bien. Para defender lo propio, no es necesario manchar lo de los demás, y mucho menos, cuando lo de los demás puede llegar a ser mejor (si no lo es ya) que lo que hay en casa. Y esto se debe a diferentes cuestiones.

El papel del “entendío”, el “sabelotodo” o el “repartelecciones” son figuras que podemos ver en televisión de forma constante cada semana. Y es que, haciendo un resumen de lo visto en este año, empiezo a aceptar (que no a compartir) que las campañas existen en las cofradías, ya no para bien, sino para mal.

Parece que cualquier persona puede aparecer en cualquier programa e imponer sus gustos por encima de todo. Parece que cualquiera puede ser un presentador, tertuliano o colaborador. Parece que cualquiera puede exigir de todo. Pero, ¿y la formación del personal? 

Creo que se puede opinar libremente en todo momento sin faltar al respeto de nadie, porque ofendidos siempre habrá y gente con distintas opiniones. Pero de ahí, a sacar tuits fuera de contexto, a ser partícipes de una de las mayores ridiculeces a nivel músico-cofrade, o a querer imponer lo que mis coj… perdón, lo que mi cerebro diga… apaga y vámonos.

¿Y qué es lo peor de todo? Que eso es lo que vende. 

Llega el final de un año en el que deberíamos mirarnos más el ombligo y ser autocríticos antes de querer impartir cátedra.