Los hermanos de la Redención aprueban el traslado a la Catedral para presidir el Vía Crucis de Sevilla de 2024 y el aplazamiento de elecciones

Los hermanos de la Hermandad de la redención han aprobado por unanimidad el traslado de Nuestro Padre Jesús de la Redención hacia la Santa Iglesia Catedral de Sevilla con motivo del Vía Crucis organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías. Así mismo, han aprobado, también por unanimidad, el aplazamiento de elecciones al mes de septiembre del año 2025.

Cabe recordar que la Sección de Penitencia del Consejo, tras el conocimiento de la Junta Superior, ha designado a la imagen de Ntro. Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas para presidir el Vía Crucis de las hermandades de Sevilla de 2024. Por otro lado, es preciso recordar que la Virgen del Rocío será coronada el cinco de julio de 2025.

La talla del Señor no fue encargada de forma independiente, también a Lastrucci, sino a la vez que Judas, ambas en un mismo contrato en julio de 1957. Esto significa que el Señor de la Redención fue concebido para ser incluido en un pasaje bíblico concreto, imprimiéndosele en sus rasgos, sobre todo faciales, señales del dramatismo de la escena representada, la de la traición de uno de los apóstoles en el huerto donde oraba aquella noche.

La Hermandad procede a redactar un informe en el que se detallan los aspectos y objetivos que deben inspirar la ejecución de las imágenes del Señor y de Judas, además de las pautas a seguir para conseguir plasmar a la perfección la escena deseada. Firmado por Eugenio Hernández Bastos, por entonces, Director Espiritual de la corporación, con fecha de Viernes Santo de 1957, ese informe marcaría la interpretación del paso de misterio.

Si bien en Sevilla hay pasos que representan pasajes bíblicos desde la llegada de Jesús a Jerusalén es con el beso de Judas cuando se inicia realmente la Pasión de Cristo. A partir de entonces, todo se convertirá en una sucesión de hechos encadenados que finalizarán con el doloroso trance de su muerte en la cruz.

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Redención, en función de aquel guión, debía expresar en sus rasgos faciales y gestos el cúmulo de sensaciones que pudo sentir Jesús en aquellos momentos fatídicos en el huerto de Getsemaní. Instantes en los que se mezclaron la amarga soledad previa en su oración al Padre, el desconsuelo por el abandono de sus discípulos, la tristeza por la traición de su amigo Judas unida a su fugaz perdón, y la incertidumbre sobre su futuro inmediato, sumando a todo ello una actitud de serenidad ante la cercanía de su padecimiento