A paso mudá | Los platos rotos de las extraordinarias

Según la RAE, algo extraordinario es algo “fuera del orden o regla natural o común”; según los cofrades, ¿qué es? Para muchos/as (me atrevería a decir la mayoría), una procesión extraordinaria es aquella que sale cierto día entre los meses de junio y noviembre, con una banda de renombre y con un cortejo amplio, con muchas representaciones. Hace ya unos 6 años aproximadamente que escribía estas líneas. Y así es lo que está ocurriendo en estos tiempos que corren: pasos a la calle “sin ton ni son”, procesiones más largas que en Semana Santa, pareciendo ser más esperadas que la propia Semana Mayor, donde el fanatismo se junta con la devoción, sin poder diferenciar uno de otro.

Hace no mucho abría mi columna con estas palabras. Y es que los últimos días, en la ciudad de Sevilla ha ocurrido algo que antes o después estaba claro que pasaría: no aceptar una salida extraordinaria a una hermandad.

Esta vez fue la hermandad de San Gonzalo, la afectada, y la que ha pagado los platos rotos de tanta extraordinaria en tampoco tiempo. Sea justo o injusto, creo que esto marca un antes y un después en las hermandades, a la hora de pensar una salida extraordinaria, además de poder quedar en el foco mediático ante esto. Y es que la hermandad no tiene culpa alguna, ya que ha hecho lo que han hecho todas. Lo injusto hubiera sido salir a la calle, según muchos, mientras que para otro era lo más justo. ¿Dónde está la vara de medir? De aquí en adelante todo cambiará.