Adviento, tiempo de Esperanza

Las últimas noticias que hemos ido recibiendo nos han dado queramos o no algo de alegría, aunque sabiendo que las recibir con prudencia y que esto sigue siendo muy complicado. Entre todas las noticias, el ambiente de nuestro día a día y nuestras modificadas rutinas sociales, se abre paso un nuevo Año Litúrgico, porque, aunque sin pasos en la calle la Iglesia y nuestras hermandades siguen caminando, evangelizando y orando.

Qué bonito es empezar un año así, con Esperanza, con nuestra Madre del cielo encinta de quien es la Salvación. Me parece realmente este echo realmente emocionante, prepararnos con alegría para lo que viene para el que es la Esperanza. Debe ser un Adviento distinto, en el que la ayuda va a ser más necesaria que nunca, en el que como cristianos y cofrades tendremos que arrimar el hombro, aunque no sea como más nos gusta.

Este año es el que es, queremos que acabe lo malo, pero vamos a tener que seguir trabajando, y que mejor que empezarlo con la certeza de la venida del que es nuestro Salvador. Un salvador que viene por un Sí, el de María, el que debemos también pronunciar nosotros en este año litúrgico que comienza, un Sí que llene todos los corazones de Esperanza y que renovado en la Eucaristía sea la fuerza de nuestras hermandades y cofradías para seguir adelante, ayudando y dando vida para que todos podamos mirar de nuevo a la Esperanza con la cera fundida y la luna en su cara.