El reconocido imaginero cordobés desveló el pasado viernes su propuesta para completar el grupo escultórico, en un acto que conjugó reflexión artística y rigor histórico
En el transcurso de una conferencia celebrada el pasado viernes, el escultor e imaginero Manuel Luque Bonillo presentó a los hermanos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna su proyecto para el enriquecimiento del actual paso de misterio. La propuesta, que deberá someterse a votación en cabildo, representa un significativo avance en el patrimonio artístico cofrade de esta histórica localidad gaditana.
Durante la intervención, el autor detalló con precisión los fundamentos iconográficos y estéticos de su planteamiento, que ha sido concebido atendiendo tanto a criterios de fidelidad histórica como a la configuración armónica de la escena. La composición proyectada gira en torno a la imagen titular del Señor Amarrado a la Columna, que se mantiene como eje visual y espiritual del conjunto.











Una escena estructurada en tres planos
La nueva disposición imaginera ideada por Luque Bonillo incorpora tres figuras secundarias de talla completa: dos soldados romanos y un sayón. El conjunto se articula en tres niveles, creando un escalonamiento que favorece la visibilidad del Señor desde todos los ángulos posibles, reforzando su centralidad en la escena.
En el plano inmediatamente inferior al del Cristo, se sitúa a su izquierda un soldado romano caracterizado por una actitud de violencia contenida. Ataviado con camisa remangada, jubón de aspecto metálico y un yelmo coronado por plumas, se dispone a descargar un golpe, captando el instante previo al castigo. A la derecha, un sayón en actitud agresiva se muestra con el torso desnudo, el brazo tenso y el puño cerrado, lo que denota una inminente acción de azote. Su gesto y postura aportan dinamismo a la escena.
Completando el grupo escultórico, en el nivel más bajo y en la delantera del paso, se ubica un segundo soldado romano. Este personaje, arrodillado y absorto en la tarea de entrelazar ramas de espino, dirige su mirada hacia el Señor, estableciendo una suerte de diálogo visual que invita al espectador a centrar su atención en la figura principal.
Diálogo entre tensión y mansedumbre
La disposición de los personajes genera un óvalo simbólico de tensión dramática que contrasta con la serenidad majestuosa de Cristo. Luque Bonillo ha diseñado la escena buscando conjugar la intensidad narrativa del momento representado con una composición equilibrada y sobria, fiel al estilo de la imagen titular, atribuida al ámbito artístico del siglo XVIII.
Para ello, el imaginero ha recurrido a un exhaustivo estudio de fuentes iconográficas y escultóricas del barroco tardío, proponiendo una solución estética que se integra armónicamente en la tradición devocional y patrimonial de la hermandad.
A la espera de la decisión del cabildo
La propuesta, que fue acogida con notable interés por los asistentes al acto, será elevada a cabildo de hermanos para su evaluación y posible aprobación. De recibir el respaldo de la corporación, marcaría un hito en la historia reciente de la Semana Santa alcalaína, dotando al paso de misterio de una nueva dimensión artística y catequética.
Con esta intervención, Manuel Luque Bonillo se reafirma como una de las voces más solventes del panorama actual de la imaginería sacra andaluza, capaz de conjugar tradición, belleza y profundidad teológica en cada uno de sus proyectos.





