Alfonso Orti, espiritualidad para las cofradías del siglo XXI

El recién reelegido Hermano Mayor del Santo Sepulcro aúna grandes virtudes cofrades con una intenso sentimiento católico 

Cuando al cofrade de a pie se le nombra al Movimiento de Cursillos de Cristiandad, en un elevado porcentaje, no lo relaciona con el ámbito de las hermandades. Esta es una realidad que, por más que obvie, está presente al igual que las de otras realidades iniciales. No es que se trate de vivir al margen de las mismas, sino que simplemente no se incardina en los parámetros habituales de una corporación.

Sin embargo, esto no sucede en la Hermandad del Santo Sepulcro, donde su recién reelegido hermano mayor es parte activa en esa realidad que mencionábamos con anterioridad. y es que para entender la figura de Alfonso Orti Baquerizo, Cursillos es una parte fundamental de su figura como católico practicante. 

Y dentro de ello, el máximo responsable de la corporación de la Compañía ha sabido trasladar esa onda forma de entender el cristianismo a la cofradía del Viernes Santo cordobés. Ejemplo de esto ha radicado en la celebración del ejercicio de las Cinco Llagas que la institución penitencial viene realizando durante los últimos años. Un acto que queda muy lejos de otros grandilocuentes a los que acostumbran a la hermandades, pero que deja deja muestra de una decidida apuesta en el aportado formativo de esta en particular. 

En consecuencia, para comprender en toda su medida, la figura del nuevo Hermano Mayor del Sepulcro hay que ser consciente de su arraigado, sentimiento religioso. Del mismo dejaba muestra en una entrevista concedida a Gente de Paz, en la que Orti afirmaba que “antes, la pertenencia a las hermandades tenía mucho de tradición familiar y, desde hace unos años, eso se está perdiendo porque los matrimonios cada vez tienen menos hijos y porque lo religioso cada vez está menos presente en la sociedad. Entonces hay que fomentar que los jóvenes, desde niños, conozcan las hermandad y tomen conciencia del sentido de formar parte ella. Y para eso, hay que ofrecerles actividades formativas. No se trata de sacar un pasito a la calle cada dos de enero, sino que detrás hay una obra social en la que también participan los niños y jóvenes. Por otro lado, potenciar el culto interno, la formación y la acción social y caritativa”. 

Cofrade del Gran Poder y amante de la Semana Santa, durante alrededor de cuatro décadas ha dejado de manifiesto su implicación en la cofradía del Santo Sepulcro, de la que ha sido máximo responsable en dos etapas y en la que ha trabajado en la sombra el resto del tiempo, aunando humildad, generosidad y un sentimiento religioso al alcance de pocos.