Y Córdoba se rindió a tus pies, Señora. Córdoba ante la gloria estaba. Almonte salió de la Compañía para buscar la céntrica Plaza de las Tendillas cobijando su Simpecao, sin embargo, el pueblo cordobés, lo recibió con alegría. Nunca lo dejó solo.
Así redacté el contenido del vídeo que ilustra esta información. La emoción que se vivió aquel 16 de noviembre de 2013, en la céntrica calle de Jesús y María, fue indescriptible. El Simpecado de Almonte, que era la primera vez que salía de su diócesis, fue acogido con inmenso júbilo por todos los rocieros que allí se habían congregado para vivir ese mágico momento.
Ahora, diez años después, Almonte regresa a Córdoba. En esta ocasión, la Hermandad Matriz asistirá de manera corporativa con una representación, pero sin el Simpecado, que actualmente se encuentra presidiendo el altar mayor del Santuario por la ausencia de la Santísima Virgen.





