El artista cordobés Raúl Muñoz Gallardo ha realizado el cartel de 2025 para la hermandad de Jesús Caído, un óleo, grafito, lápiz polícromo, lápiz pastel, collage, sobre tabla de 120×60 cm que ha sido presentado en el templo de la Cuesta de San Cayetano entre la satisfacción del público asistente.
Según ha explicado el propio artista, el cartel constituye una aportación personal a la cartelería de la Hermandad, concebido desde una visión individualizada de la misma. Se ha ejecutado en óleo, grafito, lápiz polícromo, lápiz pastel y collage (con diversos tipos de papel) sobre tabla.
La composición se presenta como una unidad integral, estructurada en tres secciones claramente diferenciadas. La figura central está representada por la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, de tamaño aproximado al natural. Para su elaboración, se ha tomado como referencia una fotografía de principios de los años 2000, la cual ha servido en múltiples ocasiones como cabecera de orlas de cultos,
portadas de convocatorias, y estampas.
Los ojos oscuros de la Señora de San Cayetano transmiten la profundidad de una mirada que penetra en lo más hondo de quien se detiene ante ella, reflejando el llanto contenido pero desconsolado de la madre de Jesús Caído. En su pecho, porta dos broches que son símbolos identitarios en su historia, realizados en grafito y lápiz pastel sobre papel vegetal en realce.
De manera paralela, en el lado derecho, el puñal se ha sustituido por un ángel confortador, que trata de mitigar el dolor, presentando a la Virgen tanto al espectador como a las personas situadas en la parte inferior, invitando a acercarse a Ella.
La sección central constituye la continuación del cuerpo, en la que aparecen las manos, tratadas de forma distinta a la cara. Entre ellas se encuentra el texto “CAÍDO – MMXXV”, nombre de la Hermandad y el año de realización del cartel. La tipografía de la primera palabra es alargada, con un trazo de palo seco en la parte superior y remates o serifas en la inferior. La variación en el grosor del asta con el del brazo de las letras resalta la prominencia del título. La tipografía de la línea inferior, de palo seco geométrica y en un tamaño más pequeño, acompaña sin restarle protagonismo a la palabra principal.
La disposición de este texto no es casual, ya que, además de ser el centro aproximado del formato, conecta la parte inferior con la superior. Está, simbólicamente, sostenido por las manos de la Santísima Virgen, lo que refleja que la Hermandad de Jesús Caído y Jesús Caído están, al fin y al cabo, en las manos de una madre dulce, paciente, cercana, confortante, guía, protectora y consejera.
En la parte inferior, un collage que mezcla estampas, fotografías, recortes y otros elementos, tanto impresos como realizados a mano, rememorando momentos entrañables y significativos. Estas imágenes y recuerdos, que incluyen personas queridas que han formado parte de la vida de la Hermandad y de la vida del autor, rinden homenaje a todos aquellos que nos dejaron, a través de sus imágenes y nombres, simbolizando no solo el pasado, sino también el presente y el futuro de la Hermandad. Esta permanece viva gracias a todos los que la conforman, así como por los numerosos devotos que llegan hasta la capilla para ofrecerles sus oraciones.
Se destacan varios elementos significativos: recortes de oraciones realizadas por frailes carmelitas a Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad; la conocida exclamación “¡Viva mi Caído!” de Carmeluchi, cuando el Señor llegaba al término de la Cuesta del Colodro; el poema dedicado a Jesús Caído por el recordado poeta Pablo García Baena; la partitura de la marcha “Jesús Caído” del compositor Enrique Báez; la fotografía del paso del Señor saliendo de la Iglesia de San Pablo en 1985, tras haberle servido de refugio durante la lluvia; un fragmento de un documento con la firma de Manuel Rodríguez “Manolete” como Hermano Mayor de la Cofradía; la imagen del novillero Fuentes Bocanegra, hermano de la Hermandad, portando en su capote de paseo la imagen de Jesús Caído; los acólitos con antifaz durante la estación de penitencia del Jueves Santo, una seña de identidad de esta Hermandad con sabor a una Semana Santa de otro tiempo; el dibujo de la cola de la túnica
donada por Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”; uno de los ángeles de la peana del Señor sosteniendo un lirio, probablemente recogido del mismo calvario, y ofrecido a Pepe Moreno junto a Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad en un besamanos; la imagen de María y Marta, dos esclavinas sonrientes e ilusionadas en una soleada tarde de Jueves Santo; la mano izquierda de Jesús Caído, que diariamente sostiene la cruz, con una fuerza que solo Él puede poseer, soportando sobre ella las oraciones y peticiones de todos aquellos que se acercan a Él; guiños toreros, como el alamar; el recorte de María de la Soledad Cabrera Trillo-Figueroa, X marquesa de la Mota de Trejo, a quien se le rindió como homenaje la incorporación del nombre de “Soledad” a la advocación de la Santísima Virgen.
El auttor ha subrayado que «para mí, ha sido una experiencia sumamente gratificante, tanto a nivel personal como artístico. El proceso de crear el cartel para mi Hermandad y, en particular, la oportunidad de detenerme en los ojos de la Soledad, me ha llenado y llegado profundamente, al igual que todo lo que realizo en honor a ellos, ya que forma parte de mi ser, de mi sangre y de mi modo de vida. Además, dedicarle tiempo a una técnica que no suelo emplear habitualmente, pero que decidí utilizar para plasmar de manera fiel mi visión, ha enriquecido considerablemente el resultado final, pues este cartel lo demandaba».
















