La Virgen de las Tristezas, titular mariana de la hermandad de la Vera Cruz ya dispone de una nueva pieza dentro de su ajuar, una nueva corona de plata que se puede apreciar en toda su intensidad en el besamanos extraordinario que se está celebrando este fin de semana con motivo del 75 aniversario de la hechura de la imagen. La nueva presea sustituye a la que realizara Emilio Méndez, concebida como corona de camarín pero que desde su bendición ha sido empleada durante la Estación de Penitencia, quedando ahora para el culto diario de la Sagrada Titular. La nueva corona, obra del orfebre Joaquín Ossorio, se ha realizado con plata y costeada, por expreso deseo de la hermandad, con donativos provenientes de los hermanos y fieles de la Virgen.
En palabras de Joaquín Ossorio, la corona no se aparta del concepto tradicional pero tiene elementos novedosos y originales con técnicas evolucionadas acorde con nuestro tiempo, pero sin apartarse de lo meramente artesanal propio de la orfebrería sevillana. El conjunto tiene la particularidad general de la asimetría total, no repitiéndose ningún elemento, evolucionando toda la obra por separado sin que haya otras partes simétricas o iguales. El conjunto consta de tres partes bien diferenciadas: el canasto, la ráfaga y los imperiales.
El canasto está dividido en ocho partes con ocho cartelas diferentes, llevando en la central el escudo de la corporación. En una composición de tipo naturalista los elementos se enlazan unos con otros en una simbiosis de detalles que recuerdan a veces la rocalla dieciochesca, otras a motivos modernistas y de “art deco” mezclados con elementos del puro barroco. Asimismo aparecen guirnaldas de frutos y ramos de flores, lo mismo aparece en los seis imperiales, todos distintos aunque semejantes en tamaño y proporción. La ráfaga está compuesta por multitud de rayos que se extienden tanto hacia el interior como al exterior de forma aleatoria, desigual y asimétrica. Sobre ellos y también de forma discontinua e irregular, se extienden nubes cinceladas y cabezas de querubines con distintas expresiones y actitudes. Remata el conjunto la Santa y Vera+Cruz repujada con motivos similares a los del canasto y los imperiales.
Sin duda, una magnífica obra, que ya puede observarse en la Señora de las Tristezas en este besamanos extraordinario.









































































































