La generación de cofradías cordobesas que se incorporaron a la nómina de la carrera oficial durante la década de los noventa del pasado siglo XX se ha caracterizado por presentar en los últimos años una evolución más que notable. Incluso algunas de ellas han llegado a alcanzar tal grado de integración en apenas veinte años que pueden considerarse en la actualidad como imprescindibles en su jornada de salida. Así ocurre con la hermandad del Perdón en el Miércoles Santo. Y es que, en el que puede considerarse como el día más estable de la Semana Mayor cordobesa, la cofradía de San Roque ha sabido crecer, consolidarse y buscar un estilo propio y diferente.
El pasado mes de enero anunciamos los estrenos de la cofradía radicada en el seno del barrio de la Judería. Quizá el más destacado de todos ellos fueron los avances en el paso de palio de la Virgen del Rocío y Lágrimas. De este modo, la bellísima Dolorosa de Romero Zafra estrenó la crestería frontal del innovador palio diseñado por el granadino Álvaro Abril. La misma está siendo realizada en los talleres de orfebrería Virgen del Castillo de Sevilla.
Ya decíamos por aquél entonces que, aunque el deseo de la hermandad pasaba porque se presentase también la crestería de la trasera del palio en el presente año, lo más probable era que la realización de la misma tuviera que posponerse para 2018. Todo apunta a que así será y de hecho, la corporación cordobesa continúa mostrando de manera elocuente a través de sus medios oficiales de comunicación, unos de los más activos de la Córdoba Cofrade, cómo evoluciona dicha pieza de la mano del orfebre Jesús Iglesias en pos de avanzar en la culminación de uno de los palios más singulares e ilusionantes de cuantos se proyectan en el futuro inmediato de la ciudad de San Rafael.















