En las últimas horas, dos noticias aparentemente distintas han tenido como protagonistas a la ciudad de Córdoba y más concretamente a la Mezquita Catedral. Dos informaciones, que guardan una inquietante interconexión en la medida en que ambas tienen el mismo objetivo último, expropiar la Catedral de Córdoba a sus legítimos propietarios, los católicos cordobeses. Cierto que es que, hasta el momento y que se sepa, sólo uno de los potenciales reconquistadores pretenden hacerlo de manera explícitamente violenta, si bien la violencia verbal empleada por algunos de los agentes implicados llama poderosamente la atención.
Por un lado el Ayuntamiento de Córdoba, que ya tiene en su poder el informe de la Comisión que preside el ínclito Federico Mayor Zaragoza, que pretende expropiar la Catedral, a la que, en declaraciones concedidas a ABC, califica de “mundialmente conocida por ser un símbolo de la interculturalidad”, al mismo tiempo que reduce significativamente a la nada el carácter católico del templo afirmando que “su valor universal se encuentra en que antes que catedral fue mezquita, y que cuando se levantó la catedral pervivió la mezquita”, obviando, de manera interesada, que fue precisamente el respeto de los promotores de la construcción de la Catedral por el edificio que los musulmanes dejaron, lo que permitió que ésta se conservase y no terminase siendo derruida como ocurrió con otros edificios como el que ocupaba el lugar donde hoy existe la Catedral de Sevilla.
El argumento de Mayor Zaragoza, inserto en el informe que ha de servir de soporte para expropiar la Catedral, es de todo punto “incontestable”: “cuando se produjo la inmatriculación del edificio en el año 2006, la Iglesia no lo inscribió como Mezquita-Catedral, sino sólo como Catedral, y eso no puede ser, es un error, a eso hay que darle marcha atrás”. Es decir, la inmatriculación, legal desde todos los puntos de vista, y así lo han puesto de manifiesto una sentencia tras otra, no es válida porque se denominó al edificio Catedral y no Mezquita-Catedral. Ante semejante argumento cabe preguntarse, por un lado si, por tanto, la parte del edificio en la que se rinde culto católico efectivo, sí es propiedad de los católicos y por otro, cuánto de nuestros impuesto se ha pagado a los miembros de esta comisión pública, no lo olviden, para que lleguen a conclusiones “de este calado”. Adicionalmente, Mayor Zaragoza subraya que “hay que poner las cosas en su sitio, hay que dar marcha atrás: la Iglesia no puede seguir siendo la propietaria de ese edificio, sino que tiene que volver a ser público”, una reconquista en toda regla, intentando hacer creer, a quien se deje, que el edificio alguna vez tuvo titularidad pública. Una falacia desmontada sistemáticamente por todas las resoluciones judiciales emitidas al respecto, lo cual hace que volvamos a hacernos la segunda de las cuestiones que les relacionaba,
Mientras tanto, en el juicio que se está desarrollando contra la célula yihadista desarticulada en Terrassa (Barcelona) en abril de 2015, durante la operación policial llamada ‘Caronte’, un mosso infiltrado, tras afirmar que los encausados tenían ya seleccionada a una víctima – una mujer – para decapitarla ante las cámaras con el objetivo de causar el mayor horror y estupor posibles, ha asegurado que otro de los objetivos de los terroristas era reconquistar Al Andalus, “la tierra de sus abuelos” y en concreto “reconquistar la mezquita de Córdoba”. Más allá de presuponer que los métodos de unos y otros para lograr su objetivo, sean radicalmente distintos, lo cierto es que la estulticia de los argumentos defendidos por ambos se sitúa en el campo del absurdo, sin mayor base que unas creencias sin ninguna base jurídica o científica que acredite sus razonamientos. Dos noticias que se cruzan para volver a demostrar que los católicos estamos en el punto de mira de los radicales que quieren quitarnos lo que es nuestro, los que quieren acabar físicamente con nosotros y los que pretenden arrinconarnos socialmente, reduciendo nuestra existencia a una mera anécdota y no a parte esencial de la historia de Córdoba, Andalucía y España.





