Bajo un palio de malla, 💙 Opinión

Pentecostés

Tanto las lecturas como el evangelio del domingo, nos llevaron a reflexionar sobre la importancia del Espíritu Santo en la fe católica y nos dio las claves para vivir el Rocío de este año y que debe estar presente en los caminos venideros.

En primer lugar, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice “Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas”, el verdadero motivo de peregrinación, de postrarnos ante Nuestra Señora es este el llenarnos de Espíritu Santo y así hablar en otras lenguas. Estas lenguas no son más que proclamar la Buena Noticia a aquel que no quiere o no puede comprenderla, enseñar lo que es el verdadero Rocío, el que se ha vivido este año, alejado de los focos y los falsos estereotipos, el que ha buscado la esencia en el amparo de María.

El salmo nos indica “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra” y en la segunda lectura San Pablo nos indica que todos hemos bebido de un mismo Espíritu lo que nos debe hacer reflexionar sobre la alegría que se produce en el camino, y entender que miles de personas peregrinan en busca del cariño de la Madre de Dios bajo un mismo Espíritu, que como la Iglesia es Universal.

Además, es esencial que el tener que estar lejos este año debe ser para los rocieros una oración constante hacia el Señor para que como se recita en el Salmo se repueble y renueve la faz de la tierra tras la situación que nos ha tocado vivir, que nos haga darnos cuenta que es Él el verdadero centro y que aleje de nosotros el mal. Que renueve la faz de la tierra entregando su Espíritu especialmente a los adolescentes, los llene de fe y aparte de ellos ideologías vacías y dañinas como la de género que solo aleja a la juventud de la búsqueda de la Verdad.

Finalmente, el Evangelio nos entrega una misión y que debe hacer pensar como es vivido el Rocío por muchas personas. “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. El Rocío es Pentecostés y Pentecostés es envío por eso el camino no se acaba el lunes de madrugá, debe estar presente hoy y todos los días en nuestros hogares como verdaderos mensajeros y portadores del Evangelio y de la Buena noticia.

María fue la primera que se dejó santificar por el Espíritu Santo, pues así nosotros debemos dejarnos también para vivir un camino permanente y evangelizador en el Rocío de la Fe.

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