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El Respiradero, Opinión

Besamanos a domicilio

En Sevilla vas paseando por la calle y no hace falta mirar a que hora se pone el sol ni cómo están los árboles de hoja caduca para saber en qué época del año estamos. Nos guiamos a través de los carteles que anuncian las convocatorias de culto y las salidas procesionales de las cofradías. Es nuestro calendario particular. En mayo, sabes de sobra que por la Costanilla te encontrarás la hoja que anuncia la salida de la Virgen de la Salud, mientras que por la calle Águilas no falta el cartel del triduo de la Virgen de la Alegría.

Paseando por la calle Feria, los cofrades que están acostumbrados a guiarse en el año por estos carteles se habrán dado cuenta que hay uno nuevo. Uno sencillo que no habían visto antes y anuncian un besamanos a Nuestra Señora de los Dolores y Esperanza. Una advocación que si preguntas por ella en la ciudad nadie sabe decirte nada. ¿Cómo? ¿Esa qué día sale?

Pues imagino que ningún día y quizás nunca haya visto la luz de la calle. ¿Pero bueno, entonces si no es de ninguna cofradía sabes por lo menos en qué iglesia está? Pues en ninguna. Se trata de una imagen particular a la que le han sacado un besamanos en la casa donde reside, el número cuatro de la calle Heliotropo. ¿Cómo? ¿Pero eso dónde está?

No lo sé. Pero la Virgen tiene que ser de lo más venerada. Fíjate que el besamanos ha durado tres días. Y para facilitar que no se formen largas colas y todos los devotos puedan acercarse ha tenido un horario más amplio que el de los besamanos de las Esperanzas. Concretamente de diez de la mañana a ocho de la tarde.

Parece que es broma. Pero esto está pasando en Sevilla. Es un punto de inflexión para que reflexionemos sobre el rumbo de las cofradías. Irracionalidad que seguro que no viene por sí sola y veamos estos actos como un juego.

No habrán faltado los curiosos que se hayan acercado a la calle Heliotropo a besar la mano de la imagen. ¿Se habrá portado priostia montado el altar? ¿Pero en qué lugar de la casa lo habrán montado? ¿Y el vestidor no será…? No lo sé. Pero esta ciudad y este mundo no deja de sorprendernos casi siempre a peor.

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