“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”, decía Nicolás Maquiavelo.
Estimado, amable y fiel lector, la última luna llena de mayo presagia el escenario bélico que está a punto de llegar. El Consejo de Hermandades, la Esperanza de Triana, Los Negritos o Vera Cruz convocarán a sus respectivos integrantes a nuevas elecciones en las próximas semanas. Y a diferencia del clima cordial y fraterno que se espera de estas citas, la metralleta está cargada a falta de unos votos que pueden ser decisivos.
Sí, hay que asumirlo. Los comicios de su cofradía ya no son lo que era. No queda nada del aire familiar, armónico y casi idílico que se respiraba al entrar en la Casa Hermandad. La Tribu de los Brady se ha guardado bajo llave en el baúl de Karina, y se ha versionado en un thriller al más puro estilo de Stephen King, con giros de guión extraordinarios.
Que se lo digan a los amigos de la Esperanza de Triana, quienes van a experimentar un junio electoral de infarto con bombardeos de propuestas entre las dos candidaturas presentadas, la oficial con Guillermo Revuelta y la opositora con Feliciano Fernández. Hoy mismo hemos presenciado un acto de campaña con la inauguración del camarín de la Virgen, que después de cuatro años de trabajo se ha inaugurado justamente a pocas semanas de la apertura de urnas, algo que lógicamente beneficia a la junta de gobierno saliente, es decir, la oficialista.
Más grave aún es lo de Los Negritos, donde los hermanos están viviendo un cuerpo a cuerpo entre Matilde Silva, quien sería la primera alcaldesa de la historia si ganara los comicios; y Manuel Risueño. Los aspirantes recurren con frecuencia a la creatividad para acariciar la vara dorada, pero hay ocasiones en los que el grano acaba explotando y llenándolo todo de pus. Y se indica esto por la maniobra chapucera utilizada por el equipo de Silva al promocionar las visitas guiadas con el eslogan “Toma tu auricular y sígueme”, un remake vulgarizado del lema de la Santísima Vera Cruz, “Toma tu cruz y sígueme”.
Y hablando de la muy antigua corporación de la calle Baños, parece que el candidato o candidata y su hipotética junta no quieren dar la cara ni anunciar a sus hermanos su deseo de dar un paso adelante. Mientras tanto, los cofrades cruceros echan de menos un programa de proyectos y actos para los próximo años, y quién sabe si el esperado diseño de bordados para el techo de palio o el diseño de las bambalinas interiores.
Por último, no faltarán tampoco las estrategias en el Consejo de Hermandades, donde se han ido componiendo las más que probables tres candidaturas, con propuestas tan necesarias y a la vez utópicas como la reforma o el cambio de ubicación de la Carrera Oficial o el “numerus clausus” de los nazarenos en la Estación de Penitencia de determinadas corporaciones.
Con este cóctel explosivo, ¿a quién no le va a gustar presentarse a unas elecciones?





