Burladero | ¿Qué puedo pedir?

Estimado, amable y fiel lector. Regreso un viernes más a esta atalaya para felicitarle el año santo 2026 que acaba de iniciarse, y que seguro traerá salud y noticias cofrades dignas de ser contadas, que ya van quedando cada vez menos.

Hoy quiero dedicar estos párrafos a escribir junto a usted la carta a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, lo natural de estos días de ocaso navideño.

Pues bien, el encabezado lo conocemos todos de sobre: Queridos Reyes Magos, este año he intentado portarme bien con todo el mundo, aunque a veces esta tarea sea arduo complicada.

Este año no quiero pedir nada para mí, sino para nuestras cofradías y para tantos hermanos que forman parte de las numerosísimas corporaciones de Penitencia, Gloria y Sacramentales de la capital hispalense.

Solicito en primer lugar máquinas de última generación, a ser posible, para los niños y adultos que padecen cáncer y están hospitalizados en uno de los centros de la ciudad. Es muy importante que estén bien atendidos, que no sientan dolor y que se empleen todos los avances en combatir la enfermedad.

Deseo también que en este 2026 tengamos paz en el mundo en general y en nuestras hermandades en particular, y que los hermanos mayores tengan más capacidad de diálogo y autocrítica, pues todos nos equivocamos y rectificar es de sabios.

También, ya puestos, os pido que se arreglen algunos días de la Semana Santa que son un auténtico caos, que las Glorias tengan el peso que merecen en la ciudad y que los cangrejeros se muden a la Costa Brava durante los días del gozo del maestro Antonio Burgos.

Y, sobre todo, que ya toca, un nuevo Consejo de Hermandades que luche y se deje la piel precisamente por las corporaciones, algo sencillo en la teoría pero francamente complicado en la práctica, según parece.

Finalmente, si es posible, pido que haya menos extraordinarias y coronaciones, que Antonio Santiago lleve con alegría a la Macarena, si eso es posible, y que el arzobispo Saiz Meneses, Angelito coronaciones para los amigos, reciba el cardenalato y se quede tranquilo el hombre.

Entiendo que todo no lo podáis conceder, pero yo lo dejo por escrito para los próximos doce meses, que un deseo por mes es más fácil de conceder.

Y a usted amado lector le deseo un fabuloso día de reyes con sus seres queridos. Cuídese y hasta el próximo viernes.