Cambios, cambios y… más cambios

Después de la festividad del Corpus Christi, para no perder la costumbre, no se dejan de lado los cambios en hermandades y cofradías, así como en formaciones musicales.

Recientemente, se comunicó el desenlace de lo que ha sido el culebrón, por llamarlo de alguna manera, de este último curso cofrade, protagonizado por la Hermandad de las Aguas. Atrás quedó la poca dignidad que demostró tener aquella formación, el poco respeto por sus componentes y el poco respeto hacia su titular, el que da nombre a su formación; todo quedó claro en mi artículo “¿Dónde quedó la dignidad?”. Por cierto, ¿qué será de ciertos músicos estrellas (o estrellados) que emigraron a dicha formación?

También, chapó por la formación que ha acompañado al titular por cumplir hasta el último momento el papel que le tocaba. Parece que en dicho barrio sevillano sí que se quedó la dignidad, aunque el rencor se pueda notar por algunas publicaciones en las redes… No sé, según la lectura que pueda o quiera darle cada uno.

Por otro lado, enhorabuena a tal banda de cornetas y tambores gaditana que, con este segundo contrato en Sevilla, cada vez va quedando más claro que la Semana Santa de Sevilla no solo es para los sevillanos ni para sus formaciones musicales. Demuestran estar a un altísimo nivel, cosa que en Híspalis no se entiende.

Si echáis un vistazo a las redes sociales, hay gente que no entiende la decisión que se ha tomado para que dicha banda acompañe al Señor en su procesión. Veo algo retrógrado el pensamiento de que ciertas bandas tengan que acompañar por coj**** solo a pasos de la ciudad. Piensen con argumento y con razón, no piensen en función de las modas y el nombre del banderín.

Creo que todos/as sabéis a qué hermandad y a qué formaciones me refiero en este artículo. Habrá gente en Sevilla que piense como yo, estoy seguro, pero parece que es pecado pensar así.