Permítanme, queridos lectores, que hoy hable en este espacio de opinión sobre mi ciudad y su aportación a la música cofrade.
Muchos pensarán en el comienzo de todo. Al inicio de todo solo estaba ella. Sí, Linares, cuna y sonajero de aquel que definió el marcado estilo de las bandas de cornetas y tambores. Alberto Escámez dio sus primeros pasos en una ciudad que fue pionera en la creación de bandas para el acompañamiento de los pasos y última en el reconocimiento de aquellos hitos que posteriormente han pasado a formar parte de la historia de la música cofrade.
Cuando se habla de Linares, el primer pensamiento que a muchos se les vendrá a la mente seguramente, será la fantástica agrupación musical de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, una formación que es el santo y seña del orgullo cofrade linarense y que, créanme, es el resultado de muchos años de trabajo en diversas capitales que referenciaron el nivel de ejecución musical de esta insigne formación mucho antes de que las Hermandades sevillanas se dieran cuenta de ello. Pero Linares es mucho más.
Quizás no sepan el carácter precursor que posee la banda que rinde culto a María Santísima de los Dolores, más conocida como el Rescate. Una formación que fue pionera en el estilo de agrupación musical dentro de los límites de la provincia de Jaén y que ha derramado su pureza a lo largo y ancho de la geografía andaluza ante la mirada de los cofrades que, en muchos casos, quedaron fascinados ante el potencial demostrado.
Quizás conozcan el potencial de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Rosario, pero no la dificultad de remar en un estilo muy marcado y dominado por las formaciones hispalenses. Un claro ejemplo del desborde musical y desparpajo que desembarcó en muchas hermandades de renombre, tales como el Misterio de la portentosa Cofradía de la Paz y Esperanza de Córdoba o la Santa Cena de Granada. Constante seguidora de la evolución del estilo que Escámez implantó en la Banda de los Bomberos de Málaga.
Quizás no estén al tanto del potencial de una de las formaciones de palio más gloriosas de la provincia de Jaén, como la Sociedad Filarmónica María Inmaculada y de como una formación humilde se hizo hueco en el Domingo de Ramos de la capital cordobesa con un doblete histórico y con la participación en estaciones de penitencia de Cofradías de Granada y Jaén.
Quizás no comprendan el sentido de la existencia de las bandas de cabecera que guían el cortejo con adaptaciones de bandas sonoras y música religiosa.
Pero si de verdad lo contemplasen se quedarían fascinados ante la riqueza musical, no solo por el número tan alto de formaciones que existen, sino también por la dificultad y el mérito que tiene el pertenecer a una ciudad que no es capital de provincia y con problemas socioeconómicos severos.
Disfruten de la música de su tierra y trabajen por ella porque el viaje se ejecuta de la nada al todo. Porque todos comenzamos en la nada, pero solo nuestro trabajo y la ilusión podrá permitirnos alcanzar el todo. ¡Viva la música cofrade!





