A pulso aliviao, Opinión

¿Carrera oficial de Glorias?

La noticia de la Magna de Glorias ha sido sin lugar a dudas el bombazo informativo de la semana. Menudo comienzo de temporada, queridos lectores.

La propuesta demuestra que la Pastora de Santa Marina, hermandad de la que nace, lleva una vez más el timón del panorama cofradiero frente al pasotismo y desgana habitual en sus mandatarios. ¡Bravo, hermanos de la calle Amparo, por esta acertada decisión!

Dicho lo cual, hay que pararse a reflexionar sobre este proyecto para abrir un debate muy interesante. Vengo a referirme concretamente al lugar por donde pasaría la hipotética procesión magna, una carrera oficial adaptada que pasaría por la Plaza de San Francisco y acabaría en la Catedral (tal como se describe a modo de idea en el escrito remitido a las autoridades competentes).

La cuestión es: ¿Podría ser la Magna, si llega a celebrarse, un ensayo general de una futura Carrera Oficial de todas las Glorias de la ciudad?

Un periodista local lo señalaba hace unas semanas, cuando la petición de este acto extraordinaria permanecía en secreto.

Se trata de hablar por hablar, que nadie se llame a error, pero es sorprendente los beneficios que podría generar a la capital andaluza.

Y es que el hecho de agrupar todas las procesiones letíficas en uno, dos o tres fines de semanas repartidos entre la primavera y el otoño favorecería primero un abrumador aumento de la afluencia de personas; y por el ende un revulsivo económico para las arcas municipales.

Del mismo modo, los sevillanos disfrutarían en el centro de Imágenes de barrios lejanos como Torreblanca, Padre Pío o Juan XXIII.

Los abonos de las sillas dispuestas a lo largo de la carrera oficial permitiría a la vez ofrecer una subvención propia a las Glorias, separándola de los ingresos de los asientos de Semana Santa.

A todo ello se suma la solución a la queja continuada de la Policía Local y Nacional, que muchos sábados y domingos se quedan sin personal por tener a decenas de sus agentes escoltando hermandades de una punta a otra de la ciudad.

Las ventajas son en definitiva notables, pero nadie duda de la complejidad de su ejecución por el sentido tradicional y costumbrista que tienen Sevilla y sus hermandades, siendo innegociable por ejemplo la salida de las Vírgenes del Carmen en una fecha distinta a su festividad.

El tiempo, siempre providencial, dará la razón o no sobre este tema que hoy por hoy no pasa de un mero pensamiento trasladado al papel. Ya veremos.