A tan solo 16 días del comienzo de la Cuaresma, y a 55 días de un nuevo Domingo de Ramos, el mundo de la Semana Santa empieza a trabajar de forma más intensa de cara a su preparación y puesta a punto para que no se pierda ni un detalle en la vuelta de las procesiones en nuestra Semana más esperada.
Si echamos un vistazo a las redes sociales, las bandas siguen con sus ensayos de forma incesante, las hermandades realizan las igualás y primeros ensayos de sus cuadrillas de costaleros, e incluso ya podemos ver algún paso en los templos. Estamos en la época de certámenes, donde, no nos engañemos, no hay cosa que dé mayor satisfacción en pleno febrero que tomarte una cerveza con los amigos o seres queridos viendo y escuchando la tan magnífica banda sonora que tenemos en la Semana Santa de Andalucía y que es interpretada por miles de músicos. También, cada fin de semana vivimos diferentes actos en las hermandades, como veneraciones o vía crucis, donde, acordémonos, el año pasado era impensable.
Y es que nunca he dejado de decirlo: el cofrade ha sabido esperar y ha tenido un comportamiento ejemplar. Porque a nosotros, los que vivimos la Semana Santa durante todo el año, como forma de vida, ya sea desde una hermandad, un grupo joven, una formación musical, o directamente por devoción a nuestras imágenes, se nos puede hacer feliz muy rápidamente, pero también todo lo contrario de forma inmediata. Por ello, creo que ver a las cofradías como siempre, por nuestras calles, con los nuestros, es lo que pedimos para completar nuestra felicidad; por el contrario, esto nos lo quitaron tan rápido que casi dos años después, aún no nos creemos todo lo ocurrido.
Entonces mi pregunta es, tú como cofrade, ¿qué sientes ahora mismo? ¿Nervios, ilusión, miedo? Todos los sentimientos son válidos, pero creo que todos coincidiremos que al ver salir la primera cruz de guía, rejuveneceremos 10 años por lo menos, sentiremos los nervios de la primera procesión, y podremos decir que hemos vuelto de forma merecida.





