Sumergidos de pleno en el tiempo pascual y viviendo la alegría de la Resurrección hacemos análisis de lo vivido hace una semana. Todo muy extraño para todos, que observábamos las calles andaluzas abarrotadas, con un sol esplendoroso pero a las que le faltaban su esencia, sus pasos, su olor, su sonido… Parecen ya eternamente lejano aquellos sueños de procesiones en septiembre de 2020, pronto se esfumaron también las expectativas en este año presente ante una situación cíclica que parece el cuento de nunca acabar.
¿Y ahora qué? Nosotros tenemos la suerte de tener a la Esperanza, y de creer firmemente en Ella, pero el hecho de no ver el final del túnel nos hace plantearnos a todos muchas dudas. ¿Cómo encararán las bandas un nuevo curso sin apenas ingresos? ¿Cómo desarrollarán las cofradías sus nuevos proyectos? ¿Qué pasa con los artesanos? Son algunas preguntas que pocos aciertan a resolver y es que con toda Europa de nuevo hasta las cejas de virus ¿A quien se le ocurre soñar con personas cargando un paso o trono todas juntas?
El tiempo sigue pasando y cada vez nos pesa más la situación, caemos en la monotonía y quizás en la desilusión. Yo no creo en una próxima Semana Santa normal y entonces se nos puede plantear a cada uno de nosotros la cuestión en esencia ¿Con qué esperanza encaramos una nueva cuenta atrás?





