Veo con estupor como día tras día aparecen noticias sobre la nueva carrera oficial y su entorno, parece que en esta nuestra ciudad este fuera o fuese nuestro mayor problema, tanto es así que hasta políticos que fueron de renombre se remangan camisa y pantalones para entrar al trapo en una polémica que no es transcendental para la ciudad. Según mi humilde opinión muchos son los problemas que tenemos los cordobeses y mucho más complicados como para tener todo el día en la boca, en los diarios o en la radio algo que ocupa tan sólo unos días de los 365 que conforman el año.
Creo que nuestra nueva carrera oficial tiene bastantes inconvenientes y muchas cosas que mejorar, pero no podemos negar que ha descongestionado el centro y ha proyectado el turismo de la ciudad. El presentar nuestra Semana Santa como un problema o la carrera oficial como una ocupación de las calles me parece algo excesivo, si comparamos esto con otras ocupaciones que no generan o revierten ningún beneficio, ni a la ciudad, ni a la ciudadanía. Es importante hacer saber que las cofradías son y han sido organizaciones muy democráticas, incluso en tiempos dictatoriales, las cofradías elegían democráticamente a sus representantes y estos a un órgano de gobierno superior que representaba a todas frente a las administraciones y poderes públicos.
Hoy tenemos políticos que no saben decidir y afrontar sus decisiones y basándose en la voz del pueblo manipulan y desgobiernan todo lo que tocan. Quizás pretendan que volvamos a decidir todos los asuntos triviales de forma asamblearia como se hacía en la antigua Atenas o como quieren hacer con la carrera oficial de las hermandades cordobesas, lo curioso es que nadie plantea un referéndum para saber si la mayoría de cordobeses queremos ser gobernados y gestionados por un conglomerado de políticos que no ganaron las elecciones y necesitaron de uniones y pactos para poder alcanzar lo que la mayoría de la población con sus votos no les concedió.





