El nombre de Antonio Bejarano se halla ligado al de algunas de las imágenes marianas más bellas de la ciudad de Sevilla. Con la indiscutible creatividad que emana de sus manos se potencia la dulzura de dolorosas como la Virgen de la Salud, Guadalupe, Tristezas, Montserrat, Patrocinio o la cordobesa Reina de los Mártires. Una creatividad que es capaz de materializar auténticas obras de arte efímeras solamente al alcance de los mejores vestidores, adalides y transmisores de un arte que muchos creen dominar y que no está al alcance de cualquiera.
Con la llegada del tiempo estival, se ha convertido en una auténtica tradición que las dolorosas sean ataviadas de manera habitual con tonos claros y atendiendo a un estilo luminoso, sencillo y diáfano. Formas que convierten en sumamente complejo sorprender y aportar, que es lo a que siempre ha de aspirar un artista, y no limitarse a reproducir, que es lo que suelen lograr los meros imitadores. Bejarano ha vuelto a demostrar, una vez más, que su nombre se halla entre los primeros, los auténticos artistas, personas dotadas de la capacidad innata de convertir en arte lo que para el común de los mortales, presuntos vestidores incluidos, son prendas o abalorios. Y lo ha vuelto a demostrar maravillando a propios y extraños a través de la Virgen de las Angustias, que rinde homenaje a la Virgen de la Salud de San Gonzalo, con motivo de su cada vez más inminente Coronación Canónica.
La Reina de los Gitanos ha sido vestida con su primera saya bordada, gris de seda, realizada por el Taller de Caro en 1945, con bordados en plata procedentes del traje de luces que llevaba Gitanillo de Triana cuando recibió en 1931 la cogida que le produjo la muerte, y que fue donado a la Virgen por la madre del diestro. Lleva además manto de seda azul realizado por Fernando Calderón y donado por una hermana, tocado realizado con encajes antiguos de Bruselas y pañuelo y puños a juego del mismo material y procedencia, fajín de brocado malva, oro y plata del siglo XVIII donado por Rodrigo y Jacobo Jiménez, en el nudo lo adorna un ramillete de rosas de plata mexicana donado en los años 70 por un devoto y que lleva grabado “Virgen de las Angustias ruega por nosotros” en el que se ha colocado una mariposa de abalorios del siglo XIX de procedencia conventual. A modo de toca de sobremanto estrena una preciosa y magnifica mantilla del siglo XIX de encaje de Bruselas.
Finalmente, luce diadema de plata sobredorada realizada por Ramón León en 2006, rosario de filigrana de plata y coral facetado donado por Matilde Coral en 2002, y en el pecho puñal de plata sobredorada del taller de Villarreal, estrella antigua de pedrería donada por Francisca Romero y el escudo en oro de la Hermandad de San Gonzalo que portará la Virgen hasta que la Virgen de la Salud sea coronada el próximo mes de octubre. Un auténtico lujo para los sentidos y una nueva demostración de con estamos ante uno de los mejores vestidores del actual universo cofrade.






