Este primer lunes de cuaresma no era un día cualquiera para muchos sevillanos. Que se lo pregunten a cualquier vecino del barrio de Torreblanca. Feligreses que desde finales de los ochenta se volcaron por una devoción, la de los Dolores, un nombre que se confunde con el barrio. Dolores de Torreblanca. Y un barrio que padece a fuego muchos dolores. Nosotros no lo sabemos, pero la imagen que tallara José María Gamero Viñau los conoce a la perfección. De ahí su nombre, Dolores, de todo un barrio. Leer crónica completa
Crónica gráfica de una cita con la historia


















