Este primer lunes de cuaresma no era un día cualquiera para muchos sevillanos. Que se lo pregunten a cualquier vecino del barrio de Torreblanca. Feligreses que desde finales de los ochenta se volcaron por una devoción, la de los Dolores, un nombre que se confunde con el barrio. Dolores de Torreblanca. Y un barrio que padece a fuego muchos dolores. Nosotros no lo sabemos, pero la imagen que tallara José María Gamero Viñau los conoce a la perfección. De ahí su nombre, Dolores, de todo un barrio.
Ella es llorosa porque no hay más dolor para una madre que ver a su hijo llorar. Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos es una imagen que llora. Para muchas familias del barrio, sus titulares son el espejo del día a día. Madres e hijos llorando ante la dureza de la vida. Salvando obstáculos casi imposibles de saltar. Son los que componen una hermandad humildad y que con el tiempo han hecho una gran corporación que tiene su mejor medalla y el mejor regalo a Dios siendo la hermandad que más sangre dona en Andalucía.
Muchos de ellos desde hace años tuvieron un sueño utópico. Imposible. Un obstáculo en forma de ocho kilómetros de tierra que le hacían imposible saltar a cualquiera, menos a las familias de este barrio que hoy a las 16.45 de la tarde empezaron hacer de su sueño una realidad. Llevar a su Cautivo a la Catedral.
Pasados siete minutos de las cinco de la tarde Jesús Cautivo ante Pilatos pisaba el centro de la ciudad. La iglesia de Santa Marina volvió a abrirle las puertas de nuevo tras el frustrado Vía Crucis de la Fe. Ahora protagonizaba el del Consejo de Hermandades y Cofradías para esta vez sí, brillar con todo su esplendor. Numeroso público abarrotaba la calle San Luis enfilada por cuantiosas parejas de cirios. Allí los niños de La Salle le rezaban y su imaginero le entregaba su corazón abierto de par en par.
En la presidencia estaban presentes el Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías y el Delegado de Fiestas Mayores por parte del Ayuntamiento de Sevilla. Ya con retraso llegó a la Plaza de los Carros frente a la sede de la Hermandad de Monte-Sión, cuyo titular protagonizó el pasado año la anterior edición del Vía Crucis. Veinte minutos más tarde llegaba a la Plaza de San Juan de la Palma, su recorrido siguió el Convento del Espíritu Santo y el de las Hermanas de la Cruz. En este lugar se vivieron uno de los momentos con más carga de emoción. Las Hermanas cantaban y todo un barrio lloraba.
En el Salvador, el cielo mostraba su color más mágico. La primavera entraba en los sentidos de los que veían al Cautivo a su paso por la Plaza de San Francisco. Se estaba acercando al corazón de la ciudad mariana y los niños que con sus cantos anunciaban la llegada del Señor hacían del momento una dimensión celestial. La Policía tuvo el honor de llevar por primavera vez a esta imagen a los pies de la Giralda para que a las 20.10h. el sueño utópico de unas familias, un barrio y una hermandad se hiciera realidad.
La estampa histórica de la primera imagen de vísperas en las naves de la Catedral vino acompañada del lema “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré” con el que empezó el Vía Crucis. Las catorce estaciones se rezaron delante de las cruces de guía del Silencio, la Corona, Bellavista, la Cena, la Amargura, Santa Marta, el Cerro, los Estudiantes, San Bernardo, Montesión, la Soledad de San Buenaventura, el Cachorro, los Servitas y la Soledad de San Lorenzo. Tras finalizar el rezo de la última estación, el Arzobispo de Sevilla ofreció una meditación y una oración final.
A las diez de la noche el Cautivo de Torreblanca inició su itinerario de regreso. Las calles estrechas como Placentines, Francos, Boteros y Sales y Ferré hacían del mejor telón de fondo para una noche mágica. La esencia de la cuaresma se palpaba en el ambiente. A partir de la Plaza del Cristo de Burgos el público se iba disipando, aunque la calle Doña María Coronel sólo le faltaba el azahar cuando el Cautivo paseaba en esta calle custodiada por naranjos cuando sonaba ‘Saetas del Silencio’.
Puntual, un par de minutos pasadas las doce y cuarto de la madrugada, el Cautivo de Torreblanca entró en Santa Marina, consumiendo el sueño de un barrio que ha vivido uno de los mejores días de su vida sin necesitar de sus calles, de sus plazas y su aire.
El cirineo | Cuando la soberbia y la falta de respeto se disfrazan de erudición
La Pollinica de Archidona aprueba por unanimidad la ejecución de un nuevo guion corporativo diseñado por Julio Ferreira
El capirote | La normativa que llega desde Jerez
La Divina Pastora de San Antonio, bajo un sombrero convertido en redil de corderos, protagoniza la portada de su boletín de 2026
La crónica | La Divina Pastora, un derroche de elegancia y devoción por las calles de Córdoba
Aprobada la Coronación Canónica de María Santísima de los Desamparados de Vélez-Málaga, que tendrá lugar en octubre de 2028
La crónica | Araceli vuelve a sembrar su semilla por las calles de Córdoba
Los artesanos | El refugio de las horas robadas
Entrevista | Alfonso M. Muñoz: «El franciscanismo no terminó en 1226, no terminó con el Tránsito de San Francisco: el franciscanismo está aquí»
Rafael Madrigal desmiente los rumores sobre su estado de salud y atribuye su ausencia de la hermandad a una infección viral
Francisco Villar González pronunciará el XXII Pregón del Costalero de Osuna el 7 de febrero de 2027
Coronación de Espinas acompañará al Cristo del Amor de Ciudad Real el Viernes Santo de 2027
El rincón de Costal Hero | Fran 52 – Sopeña 50
Nuestro Padre Jesús de la Paz regresa al culto tras culminar su proceso de restauración
María Santísima Nazarena regresa a las calles de Córdoba tras culminar su restauración 

















