Cruz de guía | El impasible beso de la noche

La procesión extraordinaria de la Hermandad de la Borriquilla de Linares dio mucho que hablar en la tarde-noche del pasado sábado. Es inevitable pensar que el misterio de la Entrada Triunfal es patrimonio de la mañana del Domingo de Ramos, pero el impasible beso de la noche supo como cortejar a la escena que anuncia el preludio de la Pasión con claroscuros y sombras que dibujaron escenas para la posteridad

La luz de los guardabrisas le sienta de maravilla, eso es innegable, al igual que el poético entramado del casco antiguo que cada mañana de Domingo de Ramos besa ligeramente, aún más melancólico en la noche. Plaza del Gallo y Álamos son dos filones, quizás para una candelería llorosa, quizás para la tez ocre del crepúsculo que se mezcla con el desfile de paredes encaladas que guardan grandes historias, más que para la tez blanca de la mañana.

La recuperación de la palmera vuelve a poner en un serio debate a la Corporación. Si bien, casi superada la dicotomía desde hace años, la extraordinaria pone en cuestión la, hasta hace algunos meses, idoneidad del olivo por su grandiosidad y simbiosis con su tierra. Sin embargo, el delicado movimiento de la palmera y la limpidez que proporciona a la escena pone en entredicho la casi inamovible decisión de que el olivo es el árbol que acompaña al Señor en su Entrada Triunfal.

El apartado musical también entra en escena. Tras quince años sin sones de agrupación tras el misterio, volvieron las trompetas y las composiciones alegres al andar del Señor. Aunque con total seguridad el debate esté cerrado, pues el acompañamiento musical para el Domingo de Ramos es un hecho y pertenece al ámbito de las cornetas y tambores, el ligero aroma de aquellos sones de agrupación con los que creció el Sagrado Misterio de la Borriquilla han conseguido abrir el apetito tal y como lo cerró aquel año 2011, en el momento en el que se cambió el estilo. Personalmente, aquel año y los posteriores demostraron la necesidad imperante del desembarco del estilo de cornetas y tambores con la eclosión de grandes bandas como la Elevación de Campo de Criptana o la misma Rosario de Linares. No obstante los gustos y los estilos no pertenecen a filosofías perennes sino a cambios continuos y el devenir del estilo musical del Maestro puede estar manido. Quizá en un futuro se vea con buenos ojos el regreso de una agrupación. Quién sabe.

Lo que sí está claro es que la línea de trabajo de la Hermandad de la Borriquilla de Linares ha dado sus frutos, demostrando la capacidad artística ejemplar que refleja la simbiosis del Misterio del Señor con la noche y el día. Por supuesto el trabajo costalero y la capacidad resiliente de adaptarse a los tiempos y el saber salir del ostracismo en el que estaba envuelta nuestra Semana Santa.

Bien si cabe, vuelvo a repetir, como lo hice el pasado año con la procesión conmemorativa de la Oración en el Huerto, que las extraordinarias en esta ciudad funcionan y que el engranaje de la Semana Santa se engrasa gracias a estas pequeñas jornadas de devoción, de pasos en la calle, sentimiento y corazón.