Cruz de guía | La Kings League de las bandas

Incomprensiblemente el mundo cofrade está tornando hacia senderos inhóspitos que antes ni imaginábamos. La imparable necesidad de la sociedad cofrade a adaptarse a los tiempos ha desencadenado un movimiento modernista que puede causar una seria desventaja en muchos ámbitos de la religiosidad popular.

Emulando a la venida a menos «Kings League» de Ibai Llanos, un grupo de músicos cofrades ha ideado una especie de liga de bandas consistente en 16 equipos que se enfrentarán en un torneo que busca unir «el arte de la música con la emoción del fútbol». Se habla de «calle, hermandad y rivalidad sana», y de una «nueva manera de vivir la Semana Santa… con un balón en los pies».

Emotivas palabras para encauzar un proyecto que camina en la línea de la desvirtuación del sentido y la razón de ser de las bandas cofrades y el enfrentamiento y carácter competitivo ya de por sí alimentado en el submundo creado por el mercadeo entre hermandades y bandas. Y es que cuando una banda de música dedica tiempo y energía a cometidos lejanos a su objetivo principal que, no nos engañemos, no es otro que el de acompañar a las imágenes en Semana Santa, siempre acaba mal y sino que se lo pregunten a Virgen de los Reyes y la utilización de su música en la batalla de gallos de Red Bull.

Si bien es cierto que la innovación y la búsqueda de nuevas vías de engagement son importantes, no todo vale. Corremos el riesgo de caer en la banalización y la espectacularización de un ámbito tan sagrado como la música cofrade. El objetivo principal de una formación musical cofrade es y debe seguir siendo el arte de la música procesional, el servicio a la liturgia y la contribución al patrimonio inmaterial de nuestra Semana Santa y no el enfrentamiento colectivo ni la creación de clubes de fútbol que puedan desencadenar nuevos frentes en la polarizada sociedad cofrade en la que vivimos.

Aún así algunas formaciones ya han adoptado una nomenclatura nominativa propia de los equipos de fútbol. Y con esto no quiero decir que no se puedan echar pachangas ni partidos entre formaciones, sino que oficializar un campeonato en un ámbito extradeportivo puede ser contraproducente con el cometido principal para el que se crearon las bandas y un caldo de cultivo para la Iglesia de cara prohibir plegarias musicales en los templos y dejar de considerar música sacra a la música cofrade, como sin duda ocurre en algunas provincias de Andalucía.