Cruz de guía | Nos vamos de la oscuridad

El apagón del pasado lunes nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de creer en la en momentos de oscuridad. En Linares como en otras ciudades nos abrasamos al pensar en qué hacer mientras no hubiera luz. Todo eran risas hasta que se hizo de noche. Y esa noche recordó a las memorables noches del Vía Crucis de la Juventud o las antiguas salidas del Señor de Linares en la penumbra de la Plaza de San Francisco.

Tras el susto que nos llevamos hace dos días, casi nadie se acuerda de que hace ya más de una semana que la Semana Santa se cernía sobre nuestras cabezas y aquí vengo a recordar los momentos de oscuridad y de luz que vivimos en el segundo año de preestreno de la Carrera Oficial linarense.

Puesta en escena exquisita

La evolución de la Semana Santa linarense ha puesto en escena la exquisitez de los cortejos que han acogido un nivel superlativo durante toda la Semana Santa. Con la inclusión de nuevas insignias y el crecimiento del número de nazarenos, Linares empieza a recobrar aquellas procesiones de grandes cortejos bien formados de antaño. Destacables son los de la Borriquilla con un nada despreciable aumento en el número de nazarenos, el Prendimiento; con el estreno del nuevo senatus, la nueva bandera pontificia de la Hermandad de la Vera Cruz o la portentosa bacalá de la Hermandad de la Entrada Triunfal, obra de Paco Mira.

Ha sido el año de las túnicas bordadas, pues los Cristos han procesionado ataviados con sus mejores galas, símbolo de la realeza del Señor. El Divino Maestro, Jesús del Rescate, el Señor del Prendimiento y el Nazareno han lucido sus mejores túnicas para una puesta en escena encomiable.

Horarios y recorridos infernales

La asignatura pendiente de la Semana Santa de Linares continúa siendo los extensos horarios y recorridos de las hermandades en la calle en una ciudad media cuyas Iglesias están situadas en el centro, a excepción de otras dos pertenecientes a barrios. No se puede sacar de dónde no hay, pero las Cofradías siguen estrujando los recorridos al máximo con la inclusión de calles por doquier describiendo un círculo continuo y sin sentido en el plano de la ciudad.

No obstante, el sentido único ya implementado en la Carrera Oficial ha provocado el cambio de algunos recorridos que se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para hermandades que tienen que bordear el trazado. Fruto de ello es el itinerario de la hermandad de la Borriquilla, la cual ha querido mantener su paso por el casco antiguo para después descender hasta la Corredera de San Marcos y acceder al entramado oficial que desemboca casi en el punto más alejado de su sede canónica. Un itinerario atractivo a la par que anímicamente reprobable para el nazareno de a pie que ve como sube y baja sin sentido describiendo una «s» eterna.

Algo parecido ocurre con la Hermandad del Nazareno, a la que se le ha achacado estar más de 10 horas en la calle. Excesivo castigo para el cuerpo de nazarenos, acólitos y costaleros y una junta de gobierno que es incapaz de encontrar una solución para mantener la esencia de la madrugada y la algarabía de la mañana sin tener a una Cofradía de centro casi medio día en la calle. Alto improbable que la haya.

El contrapunto a este problema lo puso la Hermandad de la Columna con un recorrido precioso a la par que rápido sin estridencias ni parones, que puso el colofón al Jueves Santo linarense con un paso decidido y sin la necesidad de retorcer su itinerario con vueltas escabrosas.

Otra vez la lluvia para el Miércoles Santo

Como aquel Miércoles Santo del año 2007, salvando las distancias, la Hermandad de los Estudiantes volvió a sufrir los coletazos de la lluvia en forma de chaparrón en el recorrido oficial. Aunque la tarde no amenazaba lluvia intensa, el chispeo ya presagiaba lo que después ocurriría con la llegada de un chaparrón que deslució la estación de penitencia y disolvió el cortejo.

Al igual que ocurriera tres años antes, los pasos se refugiaron en la carpa del Ayuntamiento denotando la necesidad que tiene la ciudad de refugios más amplios para, no solo los pasos, sino también los cortejos y las insignias.

La falta de refugios en caso de lluvia condenan a las hermandades a la improvisación

Como he relatado anteriormente en Semanas de Pasión de incertidumbre y radar, las hermandades han dejado entrever la problemática de no tener Iglesias habilitadas para refugiar los pasos y refugios amplios. Una vez que las cofradías se ponen en la calle con la amenaza de lluvia tienen que asumir que están condenadas en caso de que un chaparrón haga acto de presencia, sobre todo para las hermandades de barrio.

Casos como el de los Estudiantes, otros como los de la Vera Cruz, en algunos años la Borriquilla o aquella nevada del año 2008 al Resucitado, apuntan la necesidad de barajar opciones más versátiles que una simple carpa, así como la negociación con los responsables de las Parroquias que sí están habilitadas para acoger pasos.

Así pues, la falta de organización de los cortejos en los casos en los que la lluvia ha azotado la estación de penitencia dando la nota negativa cuando cunde el pánico entre los hermanos. Asignatura pendiente de la Semana Santa linarense en gran parte de las hermandades porque no infligen la cultura de estación de penitencia a sus cofrades incluso bajo la lluvia, condenando al cortejo a un caos absoluto o a su disolución.

La brillante nueva Carrera Oficial

Sinceramente, el cambio más positivo de la Semana Santa. La flamante nueva Carrera Oficial ha proporcionado una nueva visión de la Semana Santa linarense por el recorrido común. La inclusión de palcos y la ampliación de la misma enajenando las antiguas gradas, más dignas de un estadio de fútbol que de una Carrera Oficial, ha contribuido a la innegable mejora estética y ostentosidad del itinerario común que muy próximamente acogerá una nueva fase de ejecución.

El éxito de la Carrera Oficial radica en una mejor visibilidad con palcos a pie de paso y la unificación cromática de la misa, recuperando el rojo como color protagonista que nunca se debió perder en época de Semana Santa.

La triste deriva de dos hermandades

Tristemente el punto negativo de la Semana Santa, en cuanto a hermandades, lo siguen dando dos Cofradías que continúan su caída libre motivada por aguerridas disputas internas y malas decisiones. Las hermandades del Descendimiento y el Santo Entierro en la calle se debaten entre el quiero y no puedo de una jornada que ya no da más de sí, el poco atractivo que protagonizan estas hermandades de corte serio y una serie de polémicas auspiciadas durante años.

Los cortejos en sí dejan mucho que desear en la calle. Quizá la peor parte se la lleva el Descendimiento teniendo que acometer un desfile con pocos nazarenos y pocas mantillas combinado con dos formaciones musicales y un recorrido desangelado y desalentador. Asimismo, el paso de misterio a ruedas y el continuo trasiego de estilos musicales que ha acompañado al Calvario de María Santísima de las Penas no ayuda a una Cofradía que agoniza lentamente.

El caso del Santo Entierro se camufla con la inclusión de las autoridades municipales y castrenses y las representaciones de las hermandades de penitencia, sin embargo la Inmemorial Cofradía no pasa por su mejor momento tras años de junta gestora y poco movimiento e innovación.

El movimiento de los palios más que asentado

En un año en que las cuadrillas han brillado por doquier, los palios han mecido con más armonía que nunca. Lejos de estridencias y alocados movimientos presentes en años pretéritos, los varales han dejado momentos para el recuerdo, acariciando las bambalinas en finos vaivenes que provocaban la elegancia en cada marcha interpretada.

Al fin, los capataces han conseguido un fino cambio en el balanceo de los palios, dejando atrás los efectos «batidora» que provocaban los varales anclados a la mesa del paso.

Música celestial

El nivel de las formaciones musicales locales y foráneas ha sido excelso. Bandas como Pasión de Linares, Rosario, Santo Tomás de Villanueva o la Sinfónica de Dos Torres han dejado su impronta musical con un listón envidiable. La incursión de formaciones de reciente creación como la local Banda del Amor, también han originado nuevos aires en el elenco musical.

Un elenco en el que también ha destacado el nivel de la Banda de Dolores del Rosario de Baeza tras el crucificado de la Buena Muerte, con un buen hacer incluso bajo la lluvia y en momentos de tensión.

El Resucitado, dos años sin salir

La mala suerte se ha cebado con la Hermandad del barrio de Santa Bárbara. Un año más la Cofradía del Resucitado se ha visto obligada a suspender su estación de penitencia, evocando la misma sensación que nos dejó el año pasado un agridulce cierre de Semana Santa.

En esta ocasión, la Hermandad intentó por todos los medios demorar la salida agotando las dos horas moratorias que ofrece la Agrupación de Hermandades. Sin embargo, los continuos chubascos que protagonizaron la tenue mañana dejaron sin opciones a una Cofradía con un largo recorrido, la cual demostró la entereza y saber estar y una mezcolanza de tristeza y melancolía tras dos años de vacío.