Cruz de guía | ¡Objetivo a tiro!

Plena época estival y ni el tato descansa. Las redes sociales continúan echando humo, ni siquiera el bueno de Elon Musk ha sido capaz de acallar los ladridos del mundo cofrade en el verano con su transformación del todopoderoso Twitter en el polémico factor X del ciberespacio.

Un sinfín de trifulcas por cualquier cuestión emanan de la más sencilla opinión en el mar embravecido de la red informática. Los cofrades hemos convertido este bendito orbe en el apeadero de nuestras frustraciones con la degradación del principal sentido que posee el mundo de las Cofradías. Y es que en la actualidad todo lo que huele a incienso convierte al espacio de las redes sociales en nuestro particular campo de batalla donde verter nuestro desahogo y así poder arremeter contra el prójimo. Un sinsentido volumétrico en el que tiene cabida la polemización de todo tipo de asuntos cofrades con los que saciar nuestra sed de criticar al más puro estilo El foro cofrade, sin ningún tipo de escrúpulo a través de un acoso y derribo total hacia un objetivo preestablecido.

Sin duda es un tumor que afecta a todos los aspectos de la Semana Santa, pero con una especial virulencia hacia el mundo de las bandas. Sí, ese que desata pasiones acompañadas de fuertes dosis de frikismo. Un mundo que ha detentado la atención de la mayoría de la sociedad que puebla nuestras hermandades, para bien o para mal, y que ofrece las muestras más exacerbadas de este terrible síntoma que arrolla todo a su paso.

Ni siquiera en pleno verano el engranaje de opinión cofrade descansa para escupir bilis por doquier hacia cualquier lado. En estos últimos meses, varias formaciones se han llevado el abucheo del no tan respetable, curiosamente bandas que no tienen un séquito ni una avanzadilla que pueda defender sus movimientos. Carne de cañón para el indomable opinador cofrade con licencia para destruir el objetivo que las redes sociales, con la complicidad de los medios, han colocado en el centro de la diana. La formación que se ha llevado la peor parte sabemos todos cual es pero, ¿realmente lo merecía?. Es una pregunta insignificante para aquel que, al más puro estilo terminator, acecha a su objetivo como si no supiera que existen personas detrás con corazón y alma.

Y es que cada año me doy más cuenta de que ya no se busca lo que perdura en el tiempo, sino que se ha asentado en nuestras vidas la necesidad de cambiar y de forzar el cambio a través de la crítica y la destrucción. En una sociedad cada vez más árida, no solo el cambio climático afecta al terreno que pisamos, sino también los personajillos que se esconden tras un nick y avatar falsos que quieren convertir nuestra Semana Santa en la comidilla de los desesperados y los ansiosos de polémica para provocar el cataclismo que nos termine por mandar a los infiernos.

Algunos lo llaman democratización del ciberespacio, otros opinión, yo lo llamo involución. Sea pues.